El portero de una discoteca niega haber empujado a un joven

Juicio. La víctima asegura que el acusado le sacó del establecimiento, porque entró sin pagar, y le arrojó al suelo. Secuelas. El afectado ha perdido el olfato y el gusto y tiene dañado el sistema auditivo
E.G.

El portero acusado de causar lesiones a un joven en una discoteca negó ayer durante la vista oral haberle empujado.

Según el relato del imputado, cuya identidad responde a las iniciales Ó. B. H., en torno a las 03.00 horas del día 29 de enero del pasado año se encontraba en la puerta de una discoteca ubicada en la calle Varillas, realizando labores de seguridad –regulaba la entrada y salida de clientes y se encargaba de vigilar el buen ambiente dentro del local–. “Me avisaron con gestos de que un joven –la víctima– había accedido al local sin adquirir previamente la entrada”, detalló.

Continuó su relato de los hechos asegurando que el joven echó a correr dentro del establecimiento y a la altura de una de las barras, “caminé detrás de él, le agarré por detrás, por la parte alta de su ropa, por debajo del cuello”. Entonces, al llamarle la atención por acceder al local sin entrada, según el acusado, el joven comenzó a “mover los brazos de manera brusca”. Ante el intento del joven de zafarse del acusado “le agarré, también por detrás, entre el codo y el hombro diciéndole que tenía que salir y pagar”.

Según su declaración, tras indicarle que debía comprar la entrada, observó cómo el joven se dirigía hacia la salida pero, reiteró que no presenció la caída de la víctima, ya que se quedó dentro del establecimiento –el recinto está separado de la calle a través de dos puertas, separadas por un pequeño hall–.

Al comprobar que había revuelo en el exterior, el acusado, según sus palabras, salió fuera. Fue entonces cuando observó que el joven se encontraba tirado en el suelo.

También señaló que el jefe le advirtió de que se quedara dentro del local, ya que el grupo de amigos de la víctima le comenzó a proferir improperios al imputado.

Por último reiteró, “no le empujé” y señaló que la víctima se encontraba en “un evidente estado de embriaguez”. Respecto a su puesto de trabajo, confesó que en el momento de los hechos se encontraba en periodo de prueba, aseguró que no practica artes marciales y reconoció no tener formación como portero.

En cuanto a la víctima, reconoció que entró en el recinto sin haber abonado el importe pero que en otras ocasiones lo había hecho al no tener la intención de consumir. Reconoció que su fallo fue “haber entrado sin avisárselo al de la puerta, como en otras ocasiones”.

Según su versión, una vez en el establecimiento “sin mediar palabra me cogió del brazo. Luego, no sé si fueron una o dos personas las que me agarraron y me llevaron hacia la calle”. Reconoció al acusado y aseguró que fue él quien le empujó y fruto del impacto –la víctima tiene una complexión inferior a la del imputado– cayó al suelo.

En cuanto a la posibilidad de que fuera ebrio –el informe del Hospital reveló una tasa de dos gramos por litro en sangre, cuatro veces superior a la permitida–, motivo por el cual habría perdido el equilibrio y se había caído –versión del acusado–, aseguró que esa noche, que había estado de cena con sus compañeros, ingirió dos chupitos y dos copas. Pese a ello aseguró que esa noche se encontraba “en perfectas condiciones”.

El forense señaló durante su comparecencia que la víctima sufrió un traumatismo craneoncefálico provocado por la caída sobre una superficie saliente. Además ha perdido el olfato y el gusto, padeció un cuadro depresivo y tiene el sistema auditivo dañado. Secuelas confirmadas por su doctora de cabecera, quien añadió al pronóstico la visión borrosa y dolores de cabeza.

También comparecieron dos profesores de la víctima, que estudia Informática, quienes aseguraron que era un alumno “brillante”, con matrículas de honor y que a raíz del suceso bajó “notablemente el nivel”.

En las conclusiones, la Fiscalía mantuvo la pena de 10 meses de prisión por un delito de lesiones y el pago de 18.500 euros en concepto de responsabilidad civil. La acusación solicitó tres años de cárcel, el alejamiento del acusado y 60.000 euros. La defensa solicitó la absolución.