El pirómano de Las Arribes provoca dos nuevos conatos

Villarino de los Aires. Los efectivos de Medio Ambiente tardaron una hora en controlar las llamas que han calcinado algo más de una hectárea
M. Corral
El pirómano de Las Arribes ha vuelto de nuevo a actuar en Villarino en dos noches consecutivas, aunque gracias a las medidas de vigilancia para la extinción de incendios de la Junta, no ha logrado su propósito.

Estos actos delictivos mantienen en permanente alerta tanto a la Guardia Civil como a los servicios de vigilancia de la Consejería de Medio Ambiente, lo que parece un constante desafío el que mantiene este perturbado con los equipos y unidades para el control de incendios.

Después de un conato registrado sobre las 3.00 horas de la madrugada del viernes –resultando calcinadas al menos 9 hectáreas de monte bajo en terrenos pertenecientes al Parque Natural Arribes, si bien, los datos oficiales ofrecidos estiman la superficie incendiada en 4,30 hectáreas–, durante la madrugada de ayer, de nuevo este perturbado volvía a las andadas, pero esta vez provocando sendos conatos que fueron detectados a las 6.00 y 6.30 horas, y que comenzaban junto a los caminos de acceso al Teso de San Cristóbal y El Soto, respectivamente. Las llamas se controlaron a las 7.00 y 7.30 horas y calcinaron en total 1,11 hectáreas de pasto.

Según señaló a TRIBUNA José Martín, alcalde de la localidad, “si no están las cuadrillas de vigilancia nos echa a arder el pueblo”. La pronta intervención de los equipos y unidades de extinción evitó un nuevo desastre ecológico en el Parque Arribes, pues la superficie calcinada en ambos siniestros supera por poco la hectárea de terreno. Patrullas de la Guardia Civil y Agentes medioambientales permanecen en alerta y en vigilancia ante la sospecha de que nuevamente este tipo de sucesos vuelva a repetirse en los próximos días una vez que el autor de esta barbarie no logra su objetivo. Como en los incendios de días posteriores, no hay un móvil aparente a estos hechos y todo apunta a la obra de un depravado que disfruta con el operativo de medios de extinción.

Por su parte, el alcalde manifestó que “se estudia la posibilidad de solicitar la declaración de zona catastrófica” para las 1.057 hectáreas calcinadas en el incendio provocado que tenía lugar el pasado día 30 y que se reproducía con sendos rebrotes los días 31 de julio y 1 de agosto. Al mismo tiempo, el regidor no ofrecía demasiada confianza en esta posibilidad una vez que el fuego no afectó a instalaciones, “únicamente el valor del pasto, y eso conllevaría la aplicación de la Ley de Montes que obliga a no poder pastorear durante 5 años”, lo cual sería peor el remedio que la enfermedad para los ganaderos, y a los que en ningún momento se les ha relacionado con estos sucesos.