El pequeño comercio da la espalda al domingo de apertura

Establecimiento de moda abierto en el día de ayer.

El domingo de apertura especial de comercios dejó dos realidades y, mientras los establecimientos de grandes cadenas, supermercados y franquicias abrían, el comercio tradicional optaba en su mayoría por permanecer cerrado.

Un lleno turístico desperdiciado

La capital ha registrado este fin de semana del 12 de octubre un lleno de 100% en sus plazas hoteleras. Según la asociación de empresarios del turismo y restauración, mucha gente tenía apuntada esta fecha y había reservas desde hace muchas semanas. La ciudad ha estado llena el sábado, pero las características del turista de fin de semana habitual de Salamanca (70% de Madrid y el resto de procedencias incluso más lejanas) hace que la gran mayoría abandone la ciudad cuando llega la hora de dejar el hotel, es decir, que no terminan la mañana del domingo en Salamanca.

 

Por este motivo, muchos comerciantes se preguntaban ayer sobre la elección del domingo como festivo de apertura y no el propio sábado, festivo nacional, pero más propicio por ser el día que, sí o sí, pasan los turistas de fin de semana en la ciudad. Los comecios de menos de 300 metros, como es sabido, sí podían abrir en festivo, aunque con las limitaciones del convenio de comercio en el caso de los empleados.

La mayoría del pequeño comercio optó por no abrir ayer, domingo, en uno de los festivos de apertura autorizada para el comercio en general. En el primero de estos días que aparece en el calendario desde que surgió la polémica de la liberalización total de horarios de comercio por la petición de una zona de gran afluencia turística para toda la capital, se volvió a demostrar que un alto porcentaje de los empresarios del comercio tradicional no creen en la ampliación de fechas y horas. Y también que es poco rentable hacerlo para este tipo de establecimientos.

 

Una inspección detallada, en dos rondas por la mañana y por la tarde, permiten describir con bastante exactitud el panorama. Se puede resumir en que la apertura en el centro se limitó casi únicamente en la calle Toro para el comercio de moda y textil, que fuera de esa arteria era casi imposible ver tiendas abiertas y que la mayoría de los pequeños comercios no abrieron. Al margen, el caso de El Corte Inglés, abierto por supuesto, y en cuya zona solo un par de tiendas se sumaban a la apertura. Y el comercio de regalos y alimentación del casco histórico, de la plaza de El Corrillo hasta la catedral, que funciona como una auténtica zona de gran afluencia turística, con pequeñas tiendas abiertas y sin grandes superficies de ningún tipo. También abrieron los centros comerciales y grandes superficies asentadas en los términos municipales de Santa Marta y Carbajosa.

 

Fuera de ahí, prácticamente nada. El efecto llamada no alcanza los 20 metros: desviarse más allá de la calle Toro es encontrarse con tiendas cerradas, salvo contadas excepciones. Y en la calle Zamora, en tiempos otra gran arteria comercial, un par de tiendas abiertas y la dedicada al hogar que tiene un gran grupo de moda. Los cierres afectan siempre al pequeño comercio, que no cuenta con medios y personal para abrir permanentemente; las grandes cadenas y franquicias abrieron sin excepción.

 

 

En cuanto al resultado, y a falta de la valoración de Aesco, la asociación que representa a los empresarios del comercio en Salamanca, los establecimientos consultados hablan de ventas nulas o, en el mejor de los casos, inferiores a las de cualquier otro día. Lametan que el día, más dado al paseo con la familia que a las compras, no es el idóneo y que las costumbres de compra en el centro de Salamanca son más de consumo entre semana y los sábados.