El Patrón también se acerca a Haití

La novedad de este año fue la interpretación del himno de la ciudad en la iglesia de Cerralbo al final de la procesión
Á. S. Peinado

Los mirobrigenses celebraron ayer la festividad de San Sebastián, Patrono de Ciudad Rodrigo y al que el Lord Wellington, concedió honores de Capitán General, tras recuperar la ciudad del asedio francés en 1812.

Los actos comenzaron con la reunión de los mayordomos en la Plaza Mayor, para iniciar un periplo por la Casa Consistorial y recoger a las autoridades locales, escoltadas por los maceros y, acto seguido continuar hasta el Palacio Episcopal para hacer lo mismo con el obispo y dirigirse después a la Catedral.

La colecta de la misa estaba destinada a las víctimas del terremoto de Haití. En su tradicional homilía, el obispo se centró en la profunda crisis económica y financiera y la tragedia haitiana.

Concluida la liturgia, se celebró la popular y concurrida procesión. El redoble de los tambores y los cohetes, anunciaron el regreso del mártir a su parroquia de San Cristóbal y la comitiva emprendió su recorrido hacia la Plaza Mayor para continuar por la calle Madrid, Registro, parque de la Glorieta de Alfonso XIII, y entrar después en la popular calle del Rollo hasta llegar a San Cristóbal, donde se detuvo para que, como mandan los cánones, la Banda Municipal de Música entonara el himno nacional.

Posteriormente, se introdujo la imagen del mártir en su parroquia, donde permanecerá hasta el próximo año.

Como es costumbre, el párroco de San Cristóbal, Rafael Caño, dio a besar la reliquia del Santo a las autoridades religiosas y civiles así como a los cofrades.

Concluida la procesión, el ritual en el que cofrades y autoridades acompañan al obispo hasta el Palacio Episcopal en un tono informal y distendido, sufrió un pequeño cambio, ya que la comitiva se dirigió a la iglesia de Cerralbo donde como estaba anunciado se presentó el himno de Ciudad Rodrigo, composición original del musicólogo Dámaso Ledesma, en el año 1900 y en el que participó más de un centenar de personas pertenecientes a diversas agrupaciones musicales, que lo hicieron “extraordinariamente bien”.