El pasado año fallecieron 22 linces en la Península Ibérica, 15 por atropellos

Foto: ECOLOGISTAS EN ACCIÓN (EP)

Un total de 20 linces ibéricos han fallecido en España durante 2015, de los cuales 15 han sido atropellados en las carreteras, otros 2 murieron en Portugal, según ha indicado el responsable del programa de conservación de especies de WWF España, Luis Suárez.

En 2015, murieron siete linces menos que en 2014. Según WWF, el año pasado fallecieron 20 linces en España. No obstante, en la Península Ibérica han fallecido un total de 22 ejemplares de lince este año, dos de ellos en Portugal, donde uno ha muerto por envenenamiento, según ha detallado Luis Suárez, responsable español del programa de conservación de especies de WWF.

 

 

Suárez ha explicado que gracias al programa de cría en cautividad del lince repartido por la península Ibérica "siguen naciendo cachorros". De hecho, en 2016 se soltarán más de 40 linces nacidos en cautividad lo que, a su juicio, es una "muy buena noticia" porque significa que el trabajo de reintroducción continúa alimentando las cuatro nuevas poblaciones (dos en Castilla-La Mancha, una Extremadura y una Portugal), que son "el futuro de la especie". Así, WWF espera que entre 2016 y 2017 los linces empiecen criar de forma natural en el campo.

 

En este contexto, Suárez ha hecho balance de un año que ha sido "bueno, por no decir que muy bueno" porque, de acuerdo a la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, el lince ibérico ha salido de la situación de 'peligro crítico' y ha pasado a estar 'en peligro'. Desde su punto de vista, esto quiere decir que, aunque queda "mucho" por hacer, las iniciativas desarrolladas en los últimos diez años han funcionado. "Es una buena noticia", ha subrayado.

 

Según ha destacado Suárez, la segunda gran noticia del año ha sido que, por primera vez, se ha criado en Extremadura linces que provenían del programa de reintroducción que desarrolla el proyecto LIFE+Iberlince. "Era una noticia inesperada", ha confesado el responsable del programa de conservación de especies de WWF España, quien asegura que ha sido algo que les ha transmitido "esperanza" y confirmado que van "por la buena vía".

 

En tercer lugar, Suárez destaca también que el efecto de la crisis de escasez del conejo, sobre todo en Doñana y Andújar, "se ha atenuado un poco" gracias al "esfuerzo" que se ha hecho desde el proyecto para "frenar este bache".

 

ALTA MORTALIDAD POR ATROPELLO

 

Pero 2015 también ha tenido cosas negativas, entre las que se halla la alta mortalidad de linces por atropellos que, en su opinión, continúa siendo "preocupante". Suárez ha reconocido que se ha avanzado en esta materia, pero "no lo suficiente", y ha apelado al "esfuerzo" del Ministerio de Fomento y de las Consejerías del ramo en Andalucía, Extremadura y Castilla-La Mancha para resolver la problemática de los puntos negros de la carreteras, donde "de forma reiterada" mueren los linces.

 

Asimismo, Suárez ha indicado que entre las cosas preocupantes todavía está "la espada de Damocles" que suponen las enfermedades de los conejos y que son a su vez una especie fundamental para que los linces consigan persistir y reproducirse. En esta línea, ha advertido de que si no se trabaja en una estrategia nacional, "el futuro del lince va a seguir siendo muy incierto".

 

Esta especie amenazada únicamente vive en la península Ibérica donde, según los últimos censos, hay más 320 ejemplares repartidos en Doñana, su entorno y la población de Sierra Morena repartida en tres núcleos Andújar-Cardeña (Jaén-Córdoba), a los que habría que añadir las recientes poblaciones de Guadalmellato (Córdoba) y Guarrizas (Jaén) creadas en los últimos años con animales liberados procedentes de otras poblaciones y de centros de cría en cautividad.

 

Desde 1989 (cuando la población se estimaba en 1.100 ejemplares), todas las comunidades autónomas están obligadas a redactar Planes de Recuperación para la especie siguiendo la estrategia nacional para la recuperación de la especie. En la actualidad tres comunidades Andalucía, Castilla-La Mancha y Extremadura tienen en la actualidad un plan de estas características.