El padre del vicealcalde reclama 192.000 euros al Ayuntamiento

 
Miguel Corral

Por si fueran pocos los trapos que desempolvaron hace seis meses los entonces compañeros bajo las siglas de UPS, Antolín Alonso y Mateo Nácar, y que finalizó con la salida de éste de las filas upesistas y su llegada a los cargos de vicealcalde y delegado de Urbanismo a los que había renunciado Alonso, éste último desvelaba ayer en el turno de preguntas de la sesión del pleno de la Corporación, la reclamación de 192.000 euros efectuada por el padre de Nácar al Ayuntamiento y que habría sido tramitada por vía judicial en 2008.

Según explicó el portavoz de UPS, la reclamación vendría en concepto de daños y perjuicios de los que considera que ha sido objeto el demandante por un presunto retraso en la tramitación del expediente de licencias y autorizaciones solicitadas para la construcción de tres bloques de viviendas en una parcela municipal que fue objeto de permuta en 2003 por otros terrenos propiedad del demandante.

La citada permuta fue realizada por la Corporación saliente a escasos días de las elecciones municipales de 2003, estando entonces como teniente de alcalde el actual regidor Julio Santiago. Con el cambio de signo político y la entrada de Toribio Plaza al frente de la Alcaldía, el nuevo equipo municipal recurrió el acuerdo plenario por considerarlo lesivo para los intereses del Ayuntamiento, lo que finalmente se resolvió en los juzgados obligando al padre de Nácar a abonar al Ayuntamiento 24.000 euros en compensación por la diferencia de valor de los terrenos, y al Ayuntamiento, a realizar las obras de desviación de la servidumbre que creaba en esos terrenos el paso de la red de abastecimiento de Cabeza de Horno y cuyas obras supusieron para el Ayuntamiento un coste de 20.000 euros.

Así las cosas, después que Alonso pusiera de manifiesto en julio pasado “intereses ocultos” de Nácar en la Delegación de Urbanismo, donde este mismo familiar mantiene abierto un expediente con propuesta de sanción de 3.000 euros por la construcción de una serie de viviendas que no cumplen las normas urbanísticas, y la posibilidad de que estas deficiencias del proyecto fueran solventadas mediante un estudio de detalle por el cual parte de los terrenos donde se ubican pasarían a ser de propiedad municipal para dar cabida al proyecto de piscinas climatizadas, a este entramado se suma ahora esta reclamación. Según Alonso debía haberse resuelto “en el mes de octubre y no se ha vuelto a saber nada”.

Todo esto da pie a que se pongan en el aire más sospechas, dudas y las interpretaciones que del asunto pueda extraer cada cual, pero lo que está claro es que la entrada de Nácar en el equipo de Gobierno no ha dejado de ser una patata caliente bajo el sillón de la Alcaldía.

A la pregunta formulada por Alonso en relación al estado de este proceso judicial, y que Santiago no pudo contestar, Plaza intervino con sorpresa al desconocer esta noticia y preguntó al regidor si se había “allanado el Ayuntamiento”, cuestión que tuvo por respuesta la negativa del primer edil.

Sin Comisión del agua
Aparte de esto, apenas el pleno tuvo trascendencia más que en los ruegos, capítulo donde entró el procedimiento de adjudicación de la residencia con más críticas de la oposición y donde se puso de manifiesto la coincidencia de que las tres empresas a las que se les solicitó oferta fueran de Benavente, se tuviese en cuenta la única presentada tras cerrar el plazo y fuera rechazado el concurso de otras por estar fuera de él.

Pero otro asunto caliente que estaba en el aire era la reunión de la Comisión informativa de Hacienda para tratar la adjudicación del servicio de agua. Finalmente ésta no se reunió, aunque sí lo hicieron representantes de la empresa Isolux con el arquitecto municipal en relación a su informe. Tras las idas y venidas, todo hace pensar que el proceso de adjudicación podría repetirse de nuevo.