El ovino no repunta y sigue con precios similares al año 2004

Los ganaderos de ovino de la provincia de Salamanca atraviesan por momentos muy complicados debido al bajo precio de la materia prima en la actualidad, que no permite a los profesionales cubrir costes.
Chema Díez

Además, en el mes de enero el valor de los lechazos cae en picado después de las fiestas navideñas, con los picos más bajos del año, pero en los mismos niveles que hace ocho años, en 2004.

Así lo indican las cotizaciones de la Lonja Provincial de Salamanca de esos años, cuyo nivel ha pasado de los 3,25 euros por kilogramo de los lechazos hasta 11 kilogramos, hasta los 3,20 euros de la actualidad.

Algo similar ocurre con las otras dos categorías, porque de 11 a 13 kilogramos cotizaba en el mes de enero de 2004 a 2,90 euros por kilogramo, por los 3,09 de la actualidad, cifras similares. Por último, el valor de los lechazos de 13 a 15 kilogramos ha pasado de los 2,65 euros del año 2004 a los 2,48 de la actualidad, ahondando aún más en la crisis de un sector que pierde cada vez más profesionales.

A esta situación hay que sumarle el elevado precio de los costes de producción como el pienso, cuyo valor por kilogramo supera los 0,30 euros (o 50 de las antiguas pesetas). No obstante, estos precios tampoco distan mucho de los de hace 30 años, porque como señalan los propios profesionales, “no es lo mismo las 5.000 ó 10.000 pesetas de antes que los 30 ó 60 euros de ahora”.

Los pastores, en extinción
La profesión de pastor es, sin duda, una de las que más escasean en la actualidad y son muy pocos los profesionales que se dedican ya a una labor muy antigua, que se está quedando en desuso.

Además, en el año 2011 se produjo un descenso de la cabaña ganadera, acompañado por el desacoplamiento de las ayudas en el sector, por lo que muchos profesionales cerraron la explotación al poder recibir las ayudas sin la necesidad de tener el ganado a su cargo.

Y pese a que el sector se encuentra en la peor época en lo que al precio se refiere, los últimos años no han sido buenos ni en ventas ni en precios debido a la crisis económica general que ha dejado a muchos profesionales por el camino. No en vano, el mercado de ovino, que abrió sus puertas hace ya casi dos años, no tuvo el éxito deseado pese a ser una petición de los propios ganaderos ante la falta de rentabilidad.

Sin duda, sus preferencias pasan porque el comprador acuda a la explotación a los animales para ahorrarse así los costes de transporte y de desinfección de los vehículos, así como el trastorno de tener que cargar los animales y trasladarlos de un lugar a otro.

Además, en las últimas semanas han sido numerosas las protestas de los ganaderos en Valladolid ante la situación que les ha tocado vivir y reclaman medidas “urgentes” para paliar las dificultades económicas de la actualidad.

No obstante, la consejera de Agricultura y Ganadería, Silvia Clemente, le demandará a la ministra de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino (MARM), Rosa Aguilar, el próximo 7 de febrero medidas especial es para los sectores ganaderos, entre los que destaca el ovino, así como un plan de choque real para cubrir las necesidades demandadas por los profesionales.