El 'otro' salvajismo del Toro de Vega

Foto: JUAN POSTIGO

Los defensores del torneo ancestral se amparan en la muy respetable tradición como argumento ante los antitaurinos. Pero son incapaces de controlar a sus particulares salvajes que impiden informar y la emprenden a golpes con periodistas con la pretensión de salvaguardar la intimidad del festejo.

La polémica del Toro de Vega mantiene tradicionalmente enfrentados a los defensores del torneo con los declarados antitaurinos. Esa mezcla entre tradicionalistas y animalistas ha elevado la tensión de un acontecimiento que ya ha traspasado la frontera del festejo taurino.

 

Este martes, Tordesillas volvió a convertirse en el epicentro de la información nacional. Medios nacionales y extranjeros se apostaron en la Villa para seguir las dos confrontaciones; la de los lanceros a pie y a caballo contra el toro Vulcano por un lado y aquellos que lo consideran un maltrato al animal.

 

Ajenos a esta polémica, los defensores del Toro de Vega deben cuidar ese incomprensible celo por salvaguardar la intimidad del festejo. Sus violentas reacciones despiertan unas 'sospechosas sospechas'. Si tanto interés muestran en que las cámaras no capten imágenes del torneo, quizá es porque los animalistas tienen razón. De otra forma no se explica su violenta reacción ante el trabajo de los medios de comunicación.

 

En esta ocasión nos ha tocado a nosotros. Juan Postigo no se presentó en Tordesillas inclinado hacia ninguna de las dos posturas manifestadas; fue a informar, de lo uno y de lo otro, y acabó golpeado en el suelo por aquellos defensores de la intimidad del torneo. Otros defensores de la fiesta fueron más cívicos en su labor recriminatoria, pero esos incontrolados son el perfecto refuerzo que necesita la plataforma contraria al Toro de Vega. 

 

Estos defensores del torneo ancestral se han quedado en eso, entre las cavernas y las lanzas mientras son unos auténticos analfabetos informativos. El Toro de Vega es lo que es, desde hace siglos, y estos salvajes no merecen representar ese valor de la tradición mientras la emprenden a golpes con un periodista que solo pretendía contar lo que pasada en esta jornada de fiesta en Tordesillas.