El optimismo se pone a prueba

El Salamanca se ha convertido en un equipo adicto a la incertidumbre. Tan pronto progresa como se contrae. Esta semana, después del balsámico triunfo ante el Cartagena, se ha disfrutado de lo primero. Pero tras el reto conseguido, la plantilla apuesta ahora por continuar estirando su optimismo. Y esa apuesta pasa por lograr un resultado positivo en Vallecas.
D. G.

Pensar en un empate no es malo si tras éste llega otra victoria. En el Salamanca, como no podía ser de otra manera, saldrán a ganar, pero son conscientes de que un punto no sería del todo malo. Eso sí, de los errores del pasado algo ha aprendido el bloque de D’Alessandro. Buscó un punto ante el Hércules y, por circunstancias ajenas a su voluntad, fue goleado. Intentó arañar otro punto en el Belmonte y cedió en el tiempo añadido. De ahí que, al menos de inicio, la intención del Salamanca sea la de quitarle el balón al Rayo Vallecano. Así, al menos, pasará menos apuros y tendrá más opciones ofensivas.

Ante el Cartagena, D’Alessandro vivió un cruce de dos noticias malas y una buena. Ésta la constituyó el triunfo, y las dos primeras son la sanción de Hugo Leal y la lesión de Quique Martín. Hoy no estarán ni uno ni otro, así que le tocará, bien a Álvaro, bien a Endika, aportar el equilibro que permita a Salva enlazar con los delanteros y a Cuéllar o a Perico añadir esa pizca de picardía ofensiva que brilla por su ausencia cuando no está el asturiano. El resto del equipo tiene pinta de permanecer invariable después de las buenas sensaciones dejadas en el último compromiso. La principal novedad en la convocatoria es la de la entrada del nigeriano Kabiru Akinsola, que ocupa el lugar de Kike, de nuevo fuera. La que era esperanza del unionismo vuelve al escaparate buscando unos minutos para el lucimiento personal en beneficio de todos.