El nuevo plan del lobo contempla la caza de más ejemplares que piden los ganaderos donde se produzcan ataques

El nuevo texto, listo antes de junio de 2015, contempla que el cupo sea del 18% y no del 10% donde más ataques se registren. Incluye el aumento de las indemnizaciones, pero los ganaderos quieren que la administración asuma los daños en todo el territorio. Los grupos ecologistas se oponen a pensar solo en la caza como modelo de gestión.

El nuevo plan de gestión del lobo sigue su tramitación y la Junta espera que, antes de junio de 2015, esté listo para entrar en vigor. Pero las negociaciones están registrando la postura encontrada de los ganaderos y los grupos ecologistas en una materia muy concreta: el control del número de ejemplares a base de su caza.

 

Este miércoles se ha celebrado la reunión del Comité de Seguimiento del Plan de Conservación y Gestión del Lobo de Castilla y León, en el que la el director general de Medio Natural, José Ángel Arranz, ha informado sobre el estado de tramitación del decreto que prevé la modificación del actual Plan de Conservación y Gestión y que verá la luz durante 2015, previsiblemente, antes de mitad de año.

 

La Junta tramita desde hace tiempo este cambio normativo para adaptarse a las sentencias judiciales de Europa en las que se corrobora que, por el momento, el lobo es especie protegida al Sur del Duero, donde es más escaso; y cinegética, que se puede cazar, al Norte del río. Sin embargo, en las últimas semanas se han conocido los datos del nuevo censo del lobo que ha elaborado la propia Junta y que confirman el aumento de ejemplares. Un crecimiento que ha sido generalizado: el lobo ha ganado terreno en todas las provincias. Según el censo son 1.600 ejemplares y 179 manadas, un 20% más que hace diez años, lo que confirma su expansión.

 

Esta situación no agrada a los ganaderos y así lo ha hecho saber la organización agraria Asaja, que considera que la Junta "cumple" sus objetivos de conservación del lobo pero no del medio de vida y del trabajo de los ganaderos, que se ven "obligados" a "soportar" los daños que causa o abandonar su actividad. Los ganaderos "no quieren seguros, sino que la Junta asuma en todo el territorio regional los daños como patrimoniales, valorándolos en su justa medida -incluyendo el lucro cesante- y pagando las indemnizaciones en plazos razonables". Con la nueva ley, la Junta asumirá las indemnizaciones allí donde el lobo es especie protegida.

 

Pero los ganaderos no se conforman con que la Junta aumente las indemnizaciones, algo que está previsto en la nueva normativa: quieren que se actúe en las zonas donde más ataques se producen. Algo que es posible. La nueva normativa introduce la posibilidad de aumentar los cupos allí donde se producen más ataques. Según su artículo 17, al Norte del Duero, donde es especie cinegética, "el aprovechamiento cinegético no superará, con carácter general, el 10% de la población, estimada ésta a partir del censo de manadas". No obstante, introduce una excepción: "En las comarcas con mayor dotación de medios de vigilancia, así como en aquellas con una mayor siniestralidad por daños a la ganadería, el aprovechamiento cinegético podrá incrementarse hasta el 18%". Según los últimos datos de la Junta, durante el año 2013 se han registrado 813 ataques, con el resultado de 1.016 de cabezas de ganado menor y 610 de ganado mayor muertas en toda la Comunidad.

 

El cupo para 2014-2015 es de 140 ejemplares para un período que abarca hasta febrero del año que viene. Sin embargo, los ganaderos exigen que esos cupos se agoten. Para la organización uno de los mayores problemas es que hay zonas, precisamente en las que los ataques del lobo son más numerosos y graves, en las que no se  cumplen los cupos de aprovechamiento cinegético, ya que de los 140 lobos autorizados "apenas se caza la mitad, algo que es urgente corregir". El cumplimiento del cupo y su aumento en zonas de más ataques podría ser decisivo.

 

Sin embargo, esta solución no satisface a las organizaciones ecologistas. WWF, presente en el Comité de Seguimiento, acusan a la Junta de olvidarse de métodos de gestión diferentes al de la caza. En su caso, apuestan por la prevención y los pagos de los daños como principal herramienta de gestión de la especie para garantizar la coexistencia. “Este enfoque está siendo prácticamente abandonado por la Junta de Castilla y León, que ha optado en vez de ello por reducir su gestión a matar lobos”, denuncian

 

Entre sus propuestas, la inclusión de medidas de prevención de daños, la creación de un grupo de trabajo específico con los ganaderos para avanzar en la coexistencia, un Plan de Apoyo a la ganadería extensiva y la regulación y promoción del turismo de lobos como alternativa para zonas ruralesAdemás, las ONG reclamaron en la reunión un mayor esfuerzo y contundencia de la administración a la hora de perseguir el furtivismo que afecta a la especie y que se repite cada año en determinadas áreas.