El Museo de Salamanca acerca a los más pequeños a la arquelogía

La actividad desarrollada este mes consiste en un taller de excavación, se imparte en el jardín del museo y tiene una duración de dos días. Podrán asistir niños desde los 6 años hasta los 13 años desde 5 hasta el 10 de agosto.

Los rostros de los más pequeños se iluminan de entusiasmo al encontrar cualquiera de la amplia variedad de piezas escondidas en el cajón de arena convertido en improvisado yacimiento del jardín del museo.

 

Poco más de una hora parece haberles bastado para diferenciar cada una de las piezas y situarlas históricamente en la época adecuada, ha sido su primer día y trabajan en equipo entusiasmados mostrando al responsable del museo y a los familiares que les acompañan sus nuevos descubrimientos.

 

Buscan las pequeñas muestras con sumo cuidado, manejando con delicadeza sus palas y cepillos haciendo gala de los conocimientos técnicos aprendidos a lo largo de la mañana y anotando cada nuevo hallazgo en un block que les servirá para la memoria final que deberán entregar al concluir la actividad.

 

Francisco José Vicente Santos, es arqueólogo y en esta ocasión, también ejerce como profesor al ser el responsable que ha escogido el museo para acercar a los pequeños tanto al trabajo en arqueología de campo como también para ayudarles a diferenciar los variados tipos de materiales que se encuentran en el patrimonio encerrado en la ciudad de Salamanca a lo largo de sus diferentes períodos históricos.

 

“Les enseñamos lo que es la arqueología, que los pequeños asocian a los dinosaurios, les mostramos que tiene que ver más con el ser humano y con la historia y lo relacionamos con actividades del museo.” Explica Francisco.

 

La finalidad de los talleres será enseñar a sus participantes a fomentar el respeto por la Ciencia arqueológica generando un discurso basado la protección y el disfrute del Patrimonio Cultural.

 

La actividad acoge también a los padres, que ayudan a los niños en su tarea, ya que desde la organización se considera que no sólo la formación y los conocimientos que ellos les pueden aportar en el museo les va a ayudar sino que también a esa edad es importante lo que les va a llegar a través de sus padres.

 

Mientras los pequeños arqueólogos trabajaban con agilidad los mayores participan satisfechos. Carlota, educadora social, ha acudido con varios niños al museo y confiesa haber aprendido muchas cosas que no sabía mientras el abuelo de Hugo, el más benjamín del equipo, lleva un rato observando con entrañable entusiasmo a su nieto y afirma que la actividad ha superado sus expectativas, que personalmente la ha disfrutado y que ve a su nieto trabajar con gran interés.

 

La actividad concluirá con la entrega de un diario de campo personal que recogerá la experiencia de los niños durante el taller y será testimonio de todo lo que han aprendido.

 

En la época estival la actividad se desarrolla fuera, pero el invierno con sus adversas condiciones climatológicas no cerrará la puerta de los talleres sino que los trasladará al interior y los enfocará a otro tipo de actividades similares.