El Museo de Automoción nos sube al mítico 2CV, 'el coche que nunca volcó'

Los vehículos 2CV (Europa Press)

El Citroën 2 CV protagoniza la nueva exposición del Museo de Historia de la Automoción de Salamanca que permanecerá abierta hasta el próximo 2 de octubre. 

Quince vehículos forman parte de la muestra titulada: “Citroën 2 CV. La gran familia”, donde este peculiar vehículo, en múltiples variantes, es el verdadero protagonista de la exposición, según ha destacado hoy el concejal de Cultura, Julio López Revuelta.

 

En este sentido, ha señalado que la temática elegida para ocupar la sala de exposiciones temporales del museo se adapta perfectamente a la estación veraniega, con unos automóviles que formaron parte de la vida y de las vacaciones de muchas familias por lo que resulta idónea para ser visitada por salmantinos y turistas a lo largo de estos meses de verano.

 

El Museo de Historia de la Automoción de Salamanca, con la exposición “Citroën 2CV”, quiere rendir homenaje a este modelo de automóvil que, dentro del ámbito de los vehículos populares, se ha ganado la consideración de verdadero icono en la historia del automóvil. Tuvo un gran éxito comercial, fabricándose ininterrumpidamente 5.200.000 unidades, desde 1949 hasta 1990. Utilizado tanto en el ámbito rural como urbano, el 2 CV pasó a ser el símbolo de todo un estilo de vida y de él se llegó a decir que era el coche que se inclinaba "pero nunca volcaba".

 

 

ORIGINALES

 

En la muestra se exponen automóviles originales de esta gran familia con modelos como el AZL, “Charleston”, Márcatelo “Zapatillas”, “Dolly”, AMI, furgonetas AZU, AKS y Dyane 6 400, C8, Mehari, Dyane 6, un singular vehículo anfibio y un modelo deportivo, entre otros.

 

Conocido como “Cirila o Cabrilla”, en España, el Citroën 2CV tiene esta denominación al hacer referencia a la medida de la potencia fiscal del motor  (2CV: “deux chevaux vapeur”, "dos caballos de vapor"), Se trata de un vehículo entrañable y práctico fabricado a lo largo de la historia en diferentes países del mundo, como Argentina, Bélgica, Chile y Portugal. Sin embargo, su origen es francés y se remonta a los años previos a la II Guerra Mundial. Tras la muerte, en 1935, de André Citroën, fundador de la marca, toma posesión del cargo de presidente de la compañía, Pierre Boulanger quien será el verdadero artífice de uno de los primeros vehículos populares de la historia, el futuro 2CV.

 

Bajo el sobrenombre de “TPV: Toute Petite Voiture / Un coche pequeño”, con la premisa de fabricar un modelo de bajo coste y con el apoyo de una de las primeras campañas de marketing de la historia, nació el proyecto del Citroën 2CV, donde grandes genios de la mecánica y carrocería confluyeron para desarrollar un vehículo diferente. Tras el modelo A inicial, en 1955 llegó el Modelo AZ con un motor más potente, de 425 cc, embrague centrífugo, intermitentes, luces delanteras y traseras, etc. En 1957 surge en el mercado la variante de lujo, AZL y dos años después el Modelo AZLP, con una puerta en el maletero y luz antiniebla de serie.

 

Diez años más tarde de su nacimiento, el automóvil con un espíritu práctico evolucionó y dejó atrás una época de austeridad y sobriedad, pudiéndose adquirir en cuatro modelos diferentes, con distintos acabados y con cuatro colores a elegir.

 

Desde sus inicios el 2CV cosechó un gran éxito comercial y suscitó un gran interés entre los compradores. Tal fue la acogida del modelo, que existió una lista de espera para su adquisición cercana a los 5 años y el precio de un 2CV de ocasión, en ciertos momentos, llegó a superar el precio de un automóvil recién salido de fábrica.