El mundo se viste de azul para celebrar el Día Mundial de la Concienciación sobre el autismo

La Torre de Pisa también se iluminará una vez más de azul

Según los últimos estudios, las causas de este trastorno apuntan a que son predominantemente de origen genético, pero pueden existir tanto factores ambientales como epigenéticos implicados.

Hoy, 2 de abril, se recuerda el Día Mundial de la Concienciación sobre el autismo, fecha declarada por la Asamblea General de las Naciones Unidas para llamar la atención sobre las necesidades de las personas con autismo y para cubrir la gran demanda de información por parte de la sociedad acerca de este trastorno. 

 

Este miércoles, para celebrar y dar relevancia a esta jornada, todos los grandes edificios y monumentos del mundo serán iluminados de azul como una forma de crear conciencia.

 


El autismo es una discapacidad permanente del desarrollo que se manifiesta en los tres primeros años de edad. La tasa del autismo en todas las regiones del mundo es alta y tiene un terrible impacto en los niños, sus familias, las comunidades y la sociedad. Aunque los síntomas comienzan a visualizarse a partir de los 18 meses de edad, se acentúan a los 3 años, pero el diagnóstico de los niños con TEA suele demorarse de 2 a 3 años más.

 

Las cifras de prevalencia hablan de 1 caso por cada 88 nacimientos, pero actualmente se estima 1 cada 68 niños, por lo que los expertos inciden en la importancia de conocerlo, comprenderlo y apoyarlo.

 

El diagnóstico es variable y los programas de tratamiento psicoeducativos tempranos, que comiencen antes de los 3 años, pueden establecer mejorías significativas y duraderas. La educación debe ser inclusiva y dotada de los medios necesarios para avalar el máximo desarrollo de estas personas, garantizando la máxima calidad de vida, la mayor autonomía personal y, en definitiva, conseguir que la inclusión social construya una sociedad diseñada para todos donde los apoyos  y los recursos sean compartidos y adecuados a las necesidades de cada persona, sin importar sus capacidades.

 

Según la última versión del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5), de la Asociación de Psiquiatras Americanos, el autismo se define como un trastorno caracterizado por dos tipos de síntomas: déficits persistentes de comunicación e interacción social y patrones restringidos y repetitivos de comportamiento, actividades o intereses.

  

No obstante, las personas con TEA presentan otros síntomas, que no son los mismos en todos los casos, ni ocurren con la misma intensidad. También existe una gran variabilidad en el cociente intelectual y en la capacidad de articular el lenguaje.

  

Respecto de sus causas, aunque los estudios con gemelos monocigóticos apuntan a que son predominantemente de origen genético, pueden existir tanto factores ambientales como factores epigenéticos implicados. "Conocer las causas y los mecanismos a nivel molecular que subyacen en estos trastornos es fundamental para poder encontrar las terapias adecuadas", según ha concluido el responsable de una de las últimas investigaciones realizadas por el grupo de Genética y Trastornos del Comportamiento del Instituto Maimónides de Investigación Biomédica de Córdoba (Imibic) y la Universidad de Córdoba (UCO).