El Mercado pide un cambio de reglamento para compatibilizar puestos y los nuevos gastrobares

La asociación de comerciantes del Mercado Central, autora de la idea, pretende ocupar unos 20 puestos vacíos en la planta baja y los ofrecerá para que se instalen empresarios de la hostelería. Necesita un cambio de reglamento para que sea posible y pide al Ayuntamiento que lo favorezca.

Es desde hace tiempo una de las salidas que se barruntaban para mejorar el atractivo del histórico Mercado Central de Salamanca: abrir la puerta a una de las tendencias más en alza y convertirlo en un mercado gastronómico. Esta posibilidad queda abierta desde ya gracias a la propuesta de la asociación de empresarios del mercado, que ha puesto sobre la mesa la posibilidad de instalar gastrobares en su espacio.

 

La asociación ha dado este paso porque ha detectado un interés por parte de empresarios de la hostelería por contar con un espacio para sus negocios en un lugar como el Mercado Central, un edificio histórico con un gran valor arquitectónico, cercano a la Plaza Mayor y vinculado a la venta de los mejores productos. Desde la gestión del Mercado confirman que hay empresarios interesados y a la espectativa de lo que se haga. Y porque hace tiempo que se habla de la posibilidad de convertir el Mercado en un gastromercado, pero la asociación de empresarios no está dispuesta a dejar sus puestos.

 

El proyecto está en sus primeras fases y, en función de lo que tarden las modificaciones reglamentarias, llevará más o menos tiempo desarrollarlo, pero ya hay algunas cuestiones claras. En primer lugar, que los nuevos establecimientos convivirían con los actuales comercios, muchos de ellos, dedicados desde hace décadas a la venta en este lugar y que son los actuales herederos de una trayectoria de tradición. "Lo que queremos es complementar la oferta del Mercado", asegura el gerente Víctor Chimpén, que deja muy claro que en ningún momento se va a mover de su sitio a ninguno de los actuales comerciantes.

 

El proyecto es ubicar a todos los empresarios de hostelería que confirmen su interés en la planta baja, que es la que actualmente está menos ocupada. En total son 20 los puestos disponibles, aunque hay posibilidad de que los nuevos inquilinos ocupen más de un puesto, con lo que el número de gastrobares sería inferior. En principio, no está pensado hacer un cambio de distribución porque hay que respetar los espacios que ya tienen algunos comerciantes en esa planta baja.

 

 

CAMBIO DE REGLAMENTO

 

Pero lo más importante es que la asociación de empresarios del Mercado necesita de la cooperación del Ayuntamiento de Salamanca. Por eso, ha mantenido reuniones con los cuatro grupos municipales para hacerles llegar sus ideas y porque plantean este proyecto como una iniciativa propia de la asociación, no vinculada a ningún interés político.

 

La asociación necesita un cambio en el reglamento del Mercado porque, en su actual redacción, no permite poner bares; el edificio ha tenido casi siempre alguno como una excepción, pero si se pretende ampliar la oferta hay que regularizarloPor ello es necesario una modificación del reglamento de equipamientos en el que, además, hay que tener en cuenta el tipo de establecimientos que se van a instalar.

 

El equipo de Gobierno del Ayuntamiento de Salamanca, que este martes se apresuró para atribuirse una idea que no es suya, ha anunciado que impulsará la realización de actividades gastronómicas y apoyará, además, la instalación de gastrobares si lo solicitan formalmente los empresarios del Mercado. Eso sí, "siempre y cuando cumplan la normativa vigente", algo que parece complicado si no se efectúan los cambios necesarios y que es precisamente lo que le piden los empresarios de la asociación.

 

 

El Mercado de San Miguel, un enclave gastronómico en Madrid.

 

El de los mercados gastronómicos es un modelo en auge, aunque lo que pretende el Mercado Central es la convivencia de los establecimientos tradicionales con una oferta de hostelería vinculada a la gastronomía de producto. En otros conviven los comerciantes tradicionales con otros sectores, caso del mercado de La Brecha en San Sebastián. Y en los más conocidos, caso del Mercado de San Miguel de Madrid, se ha transformado el espacio para dar lugar a un modelo de negocio nuevo en el que es posible comprar, que te preparen lo que compras o, simplemente, tomarse una caña.

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