El menor de los males y un alivio

POR FIN, UN PUNTO. Goikoetxea logró, en el minuto 86, el tanto del empate que permite al Salamanca romper la racha de derrotas y alcanzar los 25 puntos. CON MUCHAS DUDAS. La ansiedad, sobre todo tras el 0-1, hizo que el equipo cayera en imprecisiones
Teresa Sánchez
El Salamanca por fin sumó. Fue un punto escaso si se mira la clasificación, pero todo un alivio si se observa la racha de los últimos meses. Además el empate ante el Huesca hay que considerarlo como el menor de los males porque el tanto de la UDS no llegó hasta el minuto 86 y antes, aunque el equipo local había desperdiciado alguna otra ocasión, también el equipo oscense lo tuvo todo para sentenciar con claridad. El debut de Pepe Murcia no significó la desaparición de todos los defectos que acucian al equipo pero al menos significó un pequeño cambio en la trayectoria a partir del cual ahora toca crecer.

No se esperaban grandes revoluciones tácticas después de apenas tres días de trabajo, aunque pronto se apreció que la intención es de jugar con la línea defensiva más adelantada. Eso invita a pensar que también la presión será un arma importante aunque ayer apenas apareciera y eso permitiera al Huesca vivir muy cómodo.

Comenzó el Salamanca ordenado, viendo cómo su rival manejaba más el balón siempre en busca de Gilván que empezó creando problemas a Sito Castro aunque el zaguero gallego, después de que se le marchara en dos ocasiones, consiguió atarlo en corto. Lo que no variaba en el equipo salmantino era su dificultad para salir con el balón jugado desde atrás y, de hecho, se apostó más por buscar el balón en largo. Tan sólo cuando aparecía Mario Rosas se alcanzaba algo de claridad en los ataques. El equipo salmantino sumó dos llegadas de relativo peligro al área, ambas en dos faltas laterales en las que se adelantaron a los defensas oscenses, aunque sin lograr un remate certero.

Aunque el Huesca no apretaba, sí se le notaba cómodo moviendo el balón con paciencia desde atrás y esperando que apareciera ese hueco necesario para hacer daño. Y lo hizo porque el Salamanca es un equipo que hace muchas semanas tiende al desajuste. Fue así cómo Camacho se encontró con un balón que le llegó colgado a la frontal y allí, totalmente libre de marca, golpeó con acierto y, tras rechazar Moratón, el balón sorprendió a Bernabé para el 0-1.

Pudo hacer más daño el Huesca en una rápida acción que acompañó Jokin por la banda derecha para centrar y en el área fue Sito Castro el que evitó que Gilván, con todo a placer, acertara con su disparo.

A esas alturas el Salamanca era el vivo retrato de las últimas jornadas: Desordenado, impreciso, sin jugadores que se hicieran con el mando y nula capacidad para llegar al área contraria. Mario Rosas, que se echaba a la banda izquierda una y otra vez, era el que más lo intentaba y sólo en centros que salían desde esa zona se conseguía llevar el balón a las inmediaciones de Andrés. Dos remates a balón parado de Moratón y Marcos Márquez, que se marcharon alto en ambos casos acabaron siendo el saldo ofensivo del equipo en esa primera mitad.

La que sí fue clara, clarísima, fue la oportunidad con la que se inició la segunda parte. Yuste encontró a Marcos Márquez desmarcado sobre la frontal. El delantero lo tenía todo a su favor pero el guardameta anduvo más listo y despejó su disparo.

Pese al buen comienzo le costó al Salamanca darle continuidad al juego mientras su adversario se protegía sin necesidad ni siquiera de encerrarse, simplemente esperando algún fallo, una contra o alguna acción ensayada. Con eso le bastaba.

Pero si encima de no jugar bien y de crear poco peligro, cuando éste llega con claridad, la suerte no sonríe, apaga y vámonos. Kike López lo hizo todo perfecto para hacer que llegara el tanto. Se llevó el balón, hizo la diagonal en el área y colocó un disparo precioso por encima del portero, buscando la cruceta para que fuera el larguero el que evitara el tanto. Lo peor es que el balón le cayó a Perico, casi sobre la misma línea pero su cabezazo salió alto.

En la siguiente acción, con todo el equipo revolucionado por la acción, de nuevo se creó un barullo en el área visitante que acabó con un remate de cabeza fuera de Moratón.

El partido entraba en fase de locura y de ello pudo sacar provecho el Huesca que se encontró con una ocasión inmejorable de sentenciar el duelo. Un cara a cara de Toni, que se quedó solo tras un error en saque de banda de la UDS, ante un Bernabé que optó por proteger su palo y acertó porque el delantero quiso lucirse ante él y envió el balón fuera. Aunque menos clara, instantes después, también Camacho tuvo en su cabeza el segundo pero su cabezazo al segundo palo se le marchó fuera.

Y fue precisamente entonces, cuando peor pintaban las cosas, cuando por fin el Salamanca se llevó una alegría. El duelo moría ya en el minuto 86, cuando Quique colgó una falta al área y allí apareció Goikoetxea para cabecear con el alma y capturar el punto de inflexión.