“El mayor problema de la Sanidad es la falta de recursos”

El 30 de septiembre Alfonso Domínguez-Gil Hurlé se jubilará como Jefe del Servicio de Farmacia Hospitalaria tras 37 años en ese puesto

El próximo 30 de septiembre será el último día como Jefe del Servicio de Farmacia Hospitalaria para el Profesor Alfonso Domínguez-Gil Hurlé, debido a su jubilación tras 37 años en ese puesto.

Doctor en Farmacia por la Universidad Santiago de Compostela, el profesor Domínguez-Gil llegó a Salamanca en 1974 y desde entonces no ha parado de trabajar: ha sido Decano y Vicerrector de Investigación en Salamanca y es catedrático de la Facultad de Farmacia, además de haber desarrollado una importante actividad docente, investigadora y asistencial.

Recientemente ha sido designado Catedrático Emérito de la Universidad de Salamanca, cargo que seguirá realizando. Por lo tanto, aunque el 30 de septiembre se despida del hospital, en cierto modo seguirá vinculado a la Universidad.

Lleva viviendo en Salamanca desde 1974, ¿qué le aporta esta ciudad?

Realmente es mi ciudad de trabajo y mi vida personal se ha desarrollado mayoritariamente en Salamanca. Hay gente que piensa que soy de aquí porque soy un entusiasta de la ciudad.

Tras 37 años como director del servicio de Farmacia del Hospital Clínico Universitario de Salamanca, ha visto todos los cambios que ha sufrido la Sanidad, ¿cuál ha sido el mayor cambio de la medicina?

Realmente en todo este periodo de tiempo he asistido a cambios trascendentales en el abordaje terapéutico, sobre todo en muchas enfermedades muy importantes como el cáncer, la infección VIH, o patologías como la artritis reumatoide. Realmente es otro mundo el que hay hoy comparado con los casi 40 años que han pasado desde que empecé. Los recursos farmacológicos que había entonces que eran realmente limitados. Muchas enfermedades solamente eran tratamientos sintomáticos y ahora son etiológicos. También ha habido mucha incorporación de la medicina traslacional pasando de la investigación básica a la aplicación, a la terapéutica, como por ejemplo en  todo el campo de la genética o de la inmunología.

¿Cuál cree que es el mayor problema de la Sanidad ahora mismo?

El problema general que hay en toda la asistencia sanitaria es la falta de recursos. Por lo tanto, es necesario adoptar medidas como la contención del gasto, teniendo en cuenta que la terapéutica avanzada conlleva un costo muy grande para el sistema público, pero es complicado porque realmente se consiguen mejores cosas con nuevos medicamentos. Por ello, hay que aumentar la eficiencia y tratar de optimizar con los recursos que se dispone las nuevas herramientas terapéuticas.

Como responsable del servicio de Farmacia del Hospital, ¿cómo cree que es la educación de la población frente a los medicamentos?

Uno de los aspectos que ha nosotros nos ha preocupado mucho es tratar de educar a los pacientes en el uso corrector de los medicamentos. No solamente supone un gasto adicional sino que también se derivan efectos adversos asociados de ese mal uso, lo cual también tiene implicaciones económicas. Es por ello que  mejorar la educación sanitaria es una de las medidas para mejorar la eficiencia en el uso de los recursos sanitarios.

En relación con ese gasto, ¿qué le parece el copago sanitario?  ¿Es una medida de ahorro que también implica educación?

Es difícil el sistema de copago. En algunos países donde se ha potenciado el copago se ha reducido el uso de medicamentos por pacientes que no pueden abordar el coste. Si el copago tiene una medida disuasoria puede ser una medida interesante, pero si el copago empieza a tener una mayor incidencia puede hacer que los pacientes dejen de consumir medicamentos y eso al final se traduzca en costes sanitarios adicionales. Por lo tanto, hay que tener en cuenta este riesgo.

¿Cuánto gasta al año el hospital por medicamentos?

Actualmente gastamos al año unos 40 millones de euros. Se trata de una cantidad muy importante teniendo en cuenta que es un hospital de tamaño medio pero con mucha tecnología y con muchas especialidades.

En relación con los gastos del hospital hay que hablar de la famosa auditoría de 188 millones. ¿Qué opina al respecto? ¿Cómo ha podido aparecer esa cantidad?

Es una auditoría que, por lo que yo me he informado indirectamente, esta en trámites de resolución. Esto no quiere decir que falte 188 millones de euros sino que realmente hay facturas atrasadas de años anteriores que no se han podido pagar porque las partidas presupuestarias no han llegado al hospital. Pero realmente todos los gastos están justificados porque quizás uno de los mayores controles que se realizan en el hospital en medicamentos, nosotros sabemos exactamente lo que se gasta incluso cada paciente en su periodo de ingreso en el hospital. Por lo tanto, no quiere decir que haya un agujero de 188 millones sino que realmente ha habido retrasos, de los cuales ahora se ha resuelto gran parte con el pago a proveedores que se ha producido un poco antes de verano, por lo tanto, esos datos son bastante anteriores a esta época.

Es usted catedrático de la Facultad de Farmacia y ha sido y es profesor durante todos estos años. ¿Cómo ve a los estudiantes actuales? ¿Ha visto mucho cambio en ellos durante todos estos años?

Es complicado porque es difícil hablar de los estudiantes de hoy comparándolos con los del 73. Por aquel entonces eran menos, venían muy motivados…hoy probablemente hay una mayor cantidad de alumnos que lo único que pretenden es pasar por la universidad sin que realmente la universidad entre en ellos y eso es preocupante. Y  también hay una gran desmotivación que no había cuando yo llegué a la universidad en el año 73, por entonces los estudiantes sabían que iban a tener trabajo, que realmente estudiaban…tenían un gran entusiasmo porque realmente tenían un objetivo.  El problema de las limitaciones del acceso al mercado laboral hace que muchos estudiantes estén desmotivados al igual que los profesionales que se ocupan de su formación.

En relación con esas limitaciones ya en la universidad nos encontramos con la subida de tasas. ¿Cómo ve esa subida?

El problema es que la universidad, como muchas instituciones, es insostenible con los fondos del Estado dado que no tiene los ingresos que estaban previstos de hace años. Entonces la institución tendrá probablemente que desarrollar actividades imaginativas de relación con el mundo empresarial, con el objeto de obtener financiación externa.

Y tras 37 años trabajando como jefe del hospital, ¿qué piensa hacer ahora, cuáles son sus planes?

Esencialmente va a cambiar poco mis planes porque mi trabajo forma parte de mi vida, estoy tan metido en él que no lo voy a notar mucho. Lo que es evidente es que van a quitarse varias responsabilidades que quizás es lo que más me pesa. Pero para mi el trabajo no es una carga, es una realización personal como puede ser conocer la música y la pintura.