'El Mariquelo' vuelve a subir a la Catedral

Ángel Rufino de Haro ha cumplido sus “bodas de plata” de ascensiones consecutivas

El tamborilero Ángel Rufino de Haro, conocido popularmente por continuar en Salamanca con la tradición del 'Mariquelo', ha ascendido este lunes, 31 de octubre, a lo alto de la torre de la Catedral Nueva. En esta ocasión, ha cumplido sus “bodas de plata” al ser él por vigesimoquinta vez quien ha coronado la torre para recordar una tradición que data del siglo XVIII, que se perdió en 1976 y que Ángel Rufino de Haro recuperó nueve años después. Tras un camino previo por las calles de la ciudad, ha sido a las 11.30 horas cuando ha iniciado la subida, en la que este año ha acompañado el tiempo. No ha habido lluvias ni excesivo frío. Durante la ascensión ha recordado a los cientos de asistentes el origen de la actividad, gracias a un sistema de micrófono y altavoces. Además, ha tenido palabras de recuerdo para la labor de los toreros salmantinos y de los responsables del colegio del municipio de Armenteros, que acoge a cientos de alumnos con pocos recursos procedentes de distintos países. Esta ascensión anual tiene sus orígenes en 'el terremoto de Lisboa', que tuvo lugar el 31 de octubre de 1755. Entonces, los temblores de tierras devastaron la capital portuguesa y se hicieron sentir en ciudades como Sevilla y Salamanca. En esta última, dejó maltrecha la torre de la Catedral Nueva y tuvo que ser reforzada posteriormente para evitar un posible derrumbe. Durante el seísmo, la población, temerosa de posibles daños, se concentró principalmente en el principal templo religioso salmantino, tal y como recogen varios documentos de la época. No hubo que lamentar víctimas personales a pesar de los destrozos materiales. Por este motivo, el Cabildo Catedralicio promulgó un edicto, en el que se indicaba que todos los años en el aniversario del terremoto una persona subiría a lo alto del templo para tocar la campana, "dar gracias a Dios" y medir la inclinación del pináculo. La familia de 'Los Mariquelos', que vivía en el templo para cuidar de los aposentos, fue la encargada de cumplir con este propósito hasta el año 1976, cuando uno de ellos subió por última vez para cumplir con el edicto. Posteriormente, nueve años después, Ángel Rufino de Haro recuperó el nombre del 'Mariquelo' y la tradición al coger el testigo y ascender a lo alto de la torre con el traje tradicional charro y con instrumentos musicales. Desde las alturas, anualmente, 'El Mariquelo' interpreta la canción de la 'Charrada de la Catedral' que compuso él mismo y que es escuchada por los cientos de salmantinos y turistas que se concentran en los aledaños del templo para presenciar el momento.