El 'making of' de las famosas 'casetas'

Semanas antes del montaje oficial de las casetas salmantinas, cientos de hosteleros hacen ‘horas extras’ preparando los pinchos que después disfrutarán todos los charros

La Feria de DĂ­a salmantina, que se celebrarĂĄ este aĂąo entre el 6 y el 16 de septiembre, es un negocio para los hosteleros, que cada aĂąo se suman en un nĂşmero mayor a esta corriente hasta llegar a las cien casetas en esta ediciĂłn.

Sin embargo, detrĂĄs de una mĂĄs que lĂłgica ganancia econĂłmica hay muchas horas de trabajo previas al montaje de las casetas.

Cada hostelero debe elegir el ‘pincho de feria’ que será su especialidad durante los 10 días de Feria de Día y, dependiendo de lo que requiera su preparación, cocinarlo previamente.
Un claro ejemplo de esta dedicación es el de Merce, la dueña del Bar ‘De Paso’, situado en la calle Ancha y cuya caseta se colocará como en temporadas anteriores en la zona de la plaza de San Juan de Sahagún.

7.500 flamenquines, realizados ‘en cadena’

El pincho elegido por esta gran cocinera es el flamenquín típico andaluz, que consiste en enrollar salchichas en jamón y queso para luego rebozarlas. De este modo, ayudada por unas amigas, la dueña del bar ‘De Paso’ ha realizado unos 7.500 flamenquines para los 10 días de Feria y lo ha logrado en jornadas ‘a puerta cerrada’ tras terminar su habitual horario en el bar.

Tardes y tardes de agosto encerradas en este establecimiento hostelero para que no falte de nada a partir del día 6: “Es un esfuerzo enorme, pero en años tan malos como los que estamos viviendo, la Feria de Día nos da un pequeño respiro económico, por lo que hay que estar”, reconoce la responsable del bar ‘De Paso’.

7.500 salchichas y otras tantas lonchas de queso y jamĂłn York, ademĂĄs del huevo y pan rallado para el rebozado son las materias primas utilizadas para pergeĂąar el pincho mĂĄs servido en su caseta. Ahora, este preciado bien duerme a buen recaudo en el congelador, esperando a que la Feria de DĂ­a abra sus puertas.

¿Merece la pena? “Antes contratábamos más camareros e incluso llegué a tener dos casetas por distintas zonas de la ciudad, pero ahora hay que ajustar al máximo los gastos porque la situación general ha cambiado radicalmente”, asegura Merce.

Lo cierto es que desde que esta iniciativa comenzara a llevarse a cabo en Salamanca en el aĂąo 2004, nunca se habĂ­an alcanzado las cien casetas, una cifra que nada tiene que ver con la de la primera ediciĂłn, en la que no se llegĂł a las treinta.

En esta ediciĂłn de 2012 serĂĄn dieciocho las zonas por las que se distribuirĂĄn las casetas, las mismas que el pasado aĂąo salvo el entorno de la Plaza de Toros y con la novedad de las plazas de San Boal y de San JuliĂĄn.