El lobo mata a quince terneras en una finca desde el mes de octubre

San Cristóbal del Monte. El ganadero afectado asegura estar “harto” de que nadie le haga caso y está dispuesto a tomar las medidas pertinentes para terminar con los daños a sus animales
CHEMA DÍEZ

El lobo volvió a hacer de las suyas en la provincia de Salamanca; en esta ocasión, un ganadero de la finca de San Cristóbal, situada entre Topas y la localidad zamorana de El Cubo del Vino, denunció la muerte de quince terneras desde el pasado mes de octubre, las dos últimas en la noche del viernes. El profesional afectado, José Luis Berrocal, natural de Zamora, posee esta finca en arrendamiento y no soporta más la situación de dejadez y desidia de la Administración competente y la falta de apoyo existente. “Estoy harto de esta situación y de que después de muchos ataques y quince terneras muertas nadie haga algo. Desde luego, tomaré las medidas que sean necesarias porque no aguanto más”.

El ganadero afectado posee un seguro contra el lobo ejecutado a través de los pagos de la Política Agraria Comunitaria (PAC), “pero no compensa las pérdidas ni mucho menos, y además, no tengo por qué tener un seguro contra el lobo”.

Seguro no obligatorio
Hay que recordar que el Tribunal de Justicia de Castilla y León dictó una sentencia sobre la que los ganaderos no tenían la obligación de contratar un seguro contra el lobo, y sería la Administración regional la que debía hacerse cargo de las indemnizaciones pertinentes. La resolución está a la espera del recurso que previsiblemente presentará la Consejería de Agricultura y Ganadería.

Precisamente el hecho de contratar o no un seguro levantó ampollas entre los ganaderos en la época de más auge de la presencia del lobo, cuando varias explotaciones sufrieron los ataques del cánido. Los ganaderos protestaban porque consideraban injusto contratar un seguro para algo que es completamente ajeno a ellos.

Por tanto, el ganadero afectado, cuya finca en arrendamiento se encuentra en San Cristóbal del Monte, posee un total de 190 vacas, 4 toros, dos caballos y 84 terneras, de las que quince han desaparecido como consecuencia de la actuación del cánido. Pero la situación no queda ahí, porque José Luis Berrocal señala que anteriormente también ha sufrido la muerte de otros 11 animales en el transcurso del pasado año.

La sucesión de estos desgraciados acontecimientos hace que la ilusión por esta profesión y esta labor vaya desapareciendo. “Llevo muchos años en esto pero uno pierde la ilusión cuando nadie hace nada por solucionar un problema. Vienen técnicos de la Junta que no arreglan nada. Pero lo que cuesta criar unas terneras de tres meses sólo lo sabe el que las paga y encima las pierde”.

Ante esta situación, Berrocal señala que no se va a quedar de brazos cruzados y promete luchar para proteger lo que es suyo, y por causas ajenas a su voluntad y a su labor se le escapan.

De continuar los ataques en esta zona, “tomaremos las medidas que sean necesarias, pero lo que está claro es que no vamos a quedarnos con los brazos cruzados ante estos hechos”.