El kamikaze de la A-6 dice que “oía voces” y que pensaba que le iban a matar

Juicio en Valladolid. El acusado, residente en Salamanca y esquizofrénico, asegura que “llega un momento en el que pierdes el sentido de la realidad”
ICAL

El acusado de conducir durante cuarenta kilómetros en dirección contraria por la A-6, Manuel Jesús P. G., español de 46 años nacido en Sidi Ifni (Marruecos) y residente en Salamanca, y de provocar la muerte de dos personas aseguró ayer en la vista oral del juicio que arrancó en Valladolid que “tenía la paranoia” de que alguien le estaba persiguiendo y que los coches con los que se cruzaban le querían matar, motivo por el que trató de esquivarlos, convencido de que conducía correctamente. “Oí voces que me decían coge esta carretera. Vete por allí, vete por acá. Creí que querían matarme”, sostuvo.

Durante su declaración, explicó que padece esquizofrenia y que cuando se produjeron los hechos en marzo de 2007 estaba bajo tratamiento y tomaba una medicación que le había rebajado porque no le había dado ningún brote desde el año 2001 y, de hecho, reconoció que no acudió a una consulta porque se encontraba “muy bien”. Sin embargo, dos días antes de estos acontecimientos comenzó a sentirse mal y pidió cita para acudir a la consulta el lunes. “Llega un momento en el que pierdes el sentido de la realidad”, apuntó. “Creía que eran kamikazes que querían chocar conmigo y que estaba en peligro”, agregó.

En este sentido, argumentó que sentía la paranoia de que alguien quería matarle era la realidad. “Esas voces eran las que me decían que tenía que huir de Salamanca, hacia el norte, hacia el País Vasco, que era el único sitio de España que no conocía”. “Iba por donde me decían las voces”, sentenció. Es más, relató que el brote comenzó dos días antes de los hechos. “Era un sentimiento de angustia terrible”, aseguró. Una circunstancia que le llevó a tumbarse en un banco en la calle y gritar que le mataran ya.

Sobre el día de los hechos, reiteró que no sabía por dónde iba y que desconocía que estuviera poniendo en peligro la vida de alguna persona, además de negar que viera los dos accidentes que provocó. Dada la enfermedad mental del acusado, la Fiscalía estima la circunstancia eximente de la responsabilidad pena por alteración mental por lo que solicita su absolución imponiéndole 17 años de internamiento en un centro psiquiátrico. Esta medida contempla que permanezca en un centro durante tres años. Además, el fiscal pide que se le retire el permiso de conducir durante 26 años.