El juego de las mecas en Peñaranda cumple ya 65 años en una tradición que no se pierde

Una veintena de peñarandinos se reunieron ayer en el Centro Social para practicar este juego de dados.

La sala de lectura del Centro Social de Peñaranda de Bracamonte acogió en la tarde de ayer el tradicional juego de las mecas.

Se trata de un juego de dados que se viene celebrando desde el año 1947 cada Viernes Santo por un grupo de amigos constituidos en sociedad, con sus ritos concretos y localistas, que se ha mantenido hasta hoy día. Este año se han sumado más peñarandinos a esta práctica, en una tradición que no se pierde.

Antes de que se lanzaran los dados para saber quien empezaba, el secretario de la sociedad leyó ante todos los presentes el nombre de las personas que participaron en la edición anterior, así como el transcurso del juego con sus curiosidades y peculiaridades. Además, este año se guardó un minuto de silencio en recuerdo de Mundi, fallecido recientemente y asiduo jugador.

En total se juegan doce partidas, a la que se unen la última que disputan el presidente y vicepresidente de la sociedad. En un cubilete con dos dados, los participantes van tirando hasta que se quedan entre los 24 y los 31 puntos. Si se pasan de esta puntuación, el resto de los jugadores le cantan el ‘tururú, tururú’. Por otra parte, el que pierde tiene que invitar a un vaso de limonada al resto de jugadores.

En este juego se unen las tradiciones paganas y religiosas como son la limonada o los doce juegos que se disputan, en clara referencia, al número de apóstoles. Además, la suerte de los dados también se puede relacionar con la subasta de las vestiduras de Cristo entre los soldados en el Calvario.