El impulso aéreo de León, Burgos, Lérida y Córdoba amenaza al turismo salmantino

La XIV Feria de Turismo Interior (Intur) levantará las puertas dentro de tres días con la hostelería salmantina en una situación privilegiada. Entre los meses de enero y septiembre, 671.674 personas han visitado la provincia de Salamanca, según datos del Instituto Nacional de Estadística.
J. ROMERO

La evolución anual es, además, positiva, con un alza del 2,12% en el número de viajeros. La buena salud del sector turístico salmantino se enfrenta, sin embargo, al reto de la demanda de nuevas comunicaciones para competir en un mercado cada vez más exigente. La construcción de las autovías a Madrid (A-50) y de la Ruta de la Plata (A-66), en servicio desde hace poco más de un año, no está encontrando continuación con un mayor desarrollo de las infraestructuras ferroviarias y aéreas. Con ese lastre, Salamanca tiene que luchar con otros destinos de interior cada vez más potentes. Frente al abandono de Matacán, que ha perdido cerca de once mil pasajeros en lo que va de año con respecto a 2009 y cuenta sólo con dos rutas regulares a Barcelona y París-Orly, León, Burgos, Lérida y Córdoba han apostado por reforzar sus instalaciones aéreas para atraer a más turistas.

Lérida es un claro ejemplo. La provincia ilerdense inauguró el pasado día 17 de enero su aeropuerto, construido y gestionado por la Generalitat. En sus nueve primeros meses de vida, empezó a operar en febrero, ha alcanzado 53.000 pasajeros, unos 15.000 más que Matacán en lo que va de año. Lérida ha conseguido en un año captar a Ryanair, con vuelos a Frankfurt-Hahn y Bérgamo-Milán. Mientras Pyrenair acerca a las estaciones de esquí a los viajeros de Madrid, Vigo y Lisboa. La oferta será aún mayor en el invierno 2011-12, cuando el touroperador Thomas Cook enlazará Lérida con Londres, Manchester, Belfast, Birmingham y Dublín. Entre los meses de enero y septiembre, 621.829 personas han visitado esta provincia catalana, casi 50.000 menos que una hostelería salmantina que se encuentra a tiro de piedra con el auge del aeropuerto ilerdense.

Un caso parecido podría suceder con Córdoba. El encanto del legado árabe en la provincia andaluza, que como Lérida disfruta de AVE, a diferencia de Salamanca, ha seducido entre enero y septiembre a 653.104 viajeros, 18.570 menos que en tierras salmantinas. En el pasado verano, Aena amplió la pista del aeropuerto cordobés, prácticamente inutilizado hasta ahora, para acoger aviones de mayor capacidad. La ex alcaldesa de Córdoba, Rosa Aguilar, prometió en julio de 2007, recién reelegida, una nueva terminal con 96 mostradores de facturación y capacidad para acoger a 9.000 pasajeros cada hora. Los Presupuestos Generales del Estado del año 2010 consignaron una cantidad de 48,5 millones de euros para una ambiciosa infraestructura que, de momento, no ha despertado interés en las compañías aéreas, más tras la decepción que supuso el adiós de Flysur por problemas económicos.

León también se ha sumado a la moda aeronáutica como recurso para cazar a más turistas. El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y el ministro de Fomento, José Blanco, inauguraron en octubre la nueva terminal, que ha representado una inversión de 29 millones de euros. Zapatero ensalzó que esta infraestructura impulsará a León como “un gran eje de atracción cultural del noroeste” del país. El aeropuerto ha pasado de una capacidad máxima de 180 pasajeros por hora a 580. Mientras, Blanco anunció un recorte de las tasas aéreas para propiciar la llegada de más compañías y vuelos. Actualmente, desde León se puede volar a Madrid, Barcelona, Valencia, París y Tenerife.

Burgos ha relanzado igualmente su terminal como herramienta turística. En octubre, el Consorcio para la Promoción del Aeropuerto de Burgos estrenó vuelos chárter a Roma. La exitosa experiencia se repetirá en el puente de La Inmaculada con Praga y Milán como destinos. Un avance que contrasta con la ausencia de novedades, más allá de la caída de pasajeros, en Matacán. Eso sí, Salamanca, de momento, conserva el cuarto puesto como destino de interior tras Madrid, Sevilla y Zaragoza.