El ibérico se sume en el caos y lleva a la ruina a ganaderos e industriales

El precio en origen de la materia prima dista mucho de la rentabilidad y el producto transformado se vende a mitad de precio

El ibérico ha dicho basta: más de cuatro años de crisis sin una recuperación han terminado con las reservas de muchos de los profesionales que se dedican a este sector y ambas partes, ganaderos e industriales, han reconocido la ruina en la que se encuentran y que ha finalizado con el cierre de muchas explotaciones y empresas.

Esta situación se confirmó en la mesa de porcino celebrada el lunes en la que tanto productores como compradores reflejaron de viva voz y en su rostro como el mercado se había caído por completo en un sector en el que solo aguantarán los que tengan una explotación grande y estén dispuestos a seguir perdiendo más dinero un tiempo indefinido.

A tanto ha llegado la situación, que un ganadero de la provincia, miembro de la mesa de porcino, reconoció haber comprado 150 madres por la irrisoria cifra de 8.000 euros, o lo que es lo mismo, a una media de 50 euros, cuando cotizan en la Lonja Provincial de Salamanca a un valor entre 140 y 195 euros. Y si alguien está dispuesto a perder ese dinero y a liquidar su explotación a ese precio, indica a la perfección la situación por la que atraviesa el ibérico.

“El sector se ha instalado en un caos y ya no se puede aguantar más porque la ruina no se puede soportar más. El número de explotaciones que ha cerrado es innumerable y las que vendrán es aún mayor. Son demasiados años de crisis y solo aguantarán los que puedan seguir perdiendo dinero porque las reservas de las reservas ya se han agotado”, señala Celestino Martín, ganadero salmantino.

Vender cochinos de pienso a 1,10 euros el kilogramo como se hace hasta ahora es regalar el producto se acuerdo con el valor del pienso y el rendimiento que se le saca a un animal en la actualidad, “porque el ganadero cae, pero después va el industrial”, señala.

Jamones y paletas a mitad de precio
Así, los industriales de la provincia de Salamanca han perdido mucha rentabilidad, y pese a que compran el precio en origen a un precio muy bajo, el producto transformado también se vende a mitad de precio. No en vano, los jamones se vendían en tiempos de bonanza a 15 euros el kilo y en la actualidad lo hacen a ocho o incluso menos.

Lo mismo pasa con las paletas, cuyo valor actual en el mercado es de cinco euros, la mitad que hace años, cuando era rentable. Si a esto se le suma que el consumo está en niveles ínfimos y que el ibérico es un producto ‘de lujo’ y del que se puede prescindir, sale una mezcla explosivo que ha terminado en “quiebra técnica”, según reconocen los propios profesionales.