El herido en el asalto a un quiosco dice que se encaró al creer que era una broma

Paseo de Canalejas. El atracador entró en el establecimiento minutos antes del cierre con una pistola de fogueo y exigió la recaudación del día
E. G.

El quiosco ubicado en la calle Canalejas, a la altura del número 84-86 volvió a abrir ayer después del susto que la propietaria del establecimiento y su padre se llevaron en la noche del pasado sábado, minutos antes del cierre, cuando un individuo entró en el interior del comercio empuñando una pistola de fogueo y, en tono amenazante, pidió la recaudación. Más allá de amedrantarse, Lázaro B. C., de 72 años, se encaró al ladrón ya que “creía que era una broma por estar en Carnaval”, explicó a TRIBUNA.

Todo sucedió en torno a las 20.30 horas, momento en que tanto Lázaro como su hija Carmen Isabel se encontraban recogiendo para cerrar el quiosco cuando “se presentó un señor con pantalones y jersey negros y la cara tapada con un pasamontañas, donde sólo se le veían los ojos”. Además, el atracador empuñaba una pistola de fogueo, con la que amenazó a padre e hija para que les diera la recaudación. Sin embargo, más allá de atemorizarse, Lázaro, que pensaba que se trataba de algún conocido disfrazado que les quería gastar una broma, se encaró a él y le empujó hacia la puerta, mientras que “el atracador me apuntaba con el arma a la altura de los ojos”, señaló. Pronto se percató de que no se trataba de una inocentada pero el valiente quiosquero continuó en su empeño de echarle del establecimiento ya que “no quería que le hiciera daño a mi hija”.

Finalmente, al comprobar que no conseguía el botín, el atracador le golpeó en la cabeza con la pistola con tanta fuerza que el arma cayó y se desmontó en el suelo. Además, Lázaro B. C. comenzó a sangrar debido al fuerte impacto que recibió en la cabeza, mientras que el atracador, al ver que no podía conseguir su objetivo salió huyendo del lugar, acompañado de otro hombre que le esperaba fuera. Hasta el lugar se desplazó la Policía Nacional y el Servicio de Emergencias 112, que trasladó al herido al Hospital Clínico donde le dieron tres puntos en la cabeza. Tras permanecer varias horas en observación fue dado de alta. El agredido, que ya ha presentado la correspondiente denuncia ante la Comisaría, no puede describir al asaltante al ir completamente tapado, aunque sí recordó que tiene un físico fuerte y mide cerca de 1,80 metros. Ésta es la primera vez que asaltan el quiosco pero el año pasado fue objeto de tres robos de madrugada.