El 'éxito' de Mañueco e Iglesias no admite preguntas ni explicaciones

El set montado por el PP y que Fernández Mañueco no llegó a usar.

El PP traslada el análisis de las municipales de un set especial preparado para ello al calor de un salón con militantes. Y sus dos máximos responsables se evitan preguntas incómodas sobre un éxito que no fue tal.

Si el equipo líder de la Liga saliera ahora a decir que perder todos los títulos de la temporada es un éxito no se lo creería nadie, ¿verdad? Pues lo mismo puede pasar con el análisis de los resultados electorales en Salamanca, que nadie en su sano juicio puede calificar la pérdida de seis concejales y 13.000 votos como un éxito. Bueno, nadie salvo Javier Iglesias y Alfonso Fernández Mañueco. Lo podemos entender: es habitual que los perdedores de las elecciones salgan diciendo 'hemos ganado las elecciones'. Lo que pasa es que al PP salmantino no le había pasado nunca.

 

Así que, hasta ahí, todo normal: no se podía esperar que nadie del PP local saliera a dimitir, a dar explicaciones o a asumir errores. Y si en algún momento estuvo en sus planes dar detalle de lo ocurrido, todo se fue desvaneciendo a lo largo de la tarde. Fue entonces cuando los resultados hicieron inútil el impresionante despliegue de los populares en un céntrico hotel, con sala de prensa, atril y set (el que sale en la foto) que se quedó sin usar. Estaba pervisto que fuera allí donde Javier Iglesias y Mañueco dieran las triunfales cifras de la noche electoral... si no lo usaron es que el éxito no fue tal.

 

En su lugar, las dos caras más visibles del PP salmantino prefirieron el salón donde estaba prevista una fiesta que tampoco fue tal. Rodaban algunas cañas y copas, pero sin alegría alguna. Eso sí, el lugar era mucho más propicio. El auditorio de fieles sí se iba a arrancar a aplaudir ese éxito que pregona Iglesias, y que este rumorista no ve por ningún lado; la arenga podía ser tipo mitin de noche de elecciones; y, lo más importante, se iban a ahorrar ambos las siempre incómodas preguntas de los periodistas, de las que huyen como la peste desde hace meses y donde anidan sus peores pesadillas.

 

Eso nos dejó sin explicaciones sobre la responsabilidad que le corresponde a Iglesias en haber perdido muchas localidades en las que, hasta anoche, gobernaban con comodidad; del varapalo de perder mayorías que parecían intocables; sin posibilidad de preguntar si no creen que los ciudadanos han castigado la corrupción y el nulo gobierno; sin poder saber qué va a hacer Fernández Mañueco ahora que no puede gobernar en solitario, lo único que sabe hacer. Con un poco de suerte, este rumorista tendrá ocasión de conocer las respuestas a estas preguntas... aunque tampoco tiene muchas esperanzas.