El ex director de un banco dice que jamás se ha llevado dinero

Juicio. La entidad reclama 182.000 euros que tuvo que abonar a los clientes. Conclusión. La Fiscalía mantiene los dos años para el procesado y la acusación eleva a 16 años la pena para toda la familia
E. G.

El ex director de una entidad bancaria de Ciudad Rodrigo, acusado por el Ministerio Público de un delito de falsedad documental (la acusación añade además un delito de alzamiento de bienes y otro de estafa), declaró durante su comparecencia en la vista oral que “jamás me he llevado ningún céntimo de los clientes, del banco, ni de nadie”.

Aunque la Fiscalía sólo acusa al ex director de una sucursal de Ciudad Rodrigo, con iniciales L. C. F. D., el abogado de la acusación, que actúa en nombre de la entidad financiera, también imputa a la mujer del ex director y a sus dos hijos.

Los hechos por los cuales el ex director se sentó ayer en el banquillo de los acusados sucedieron entre los años 2004 y 2005. Durante este tiempo, el acusado reconoció que escribía a máquina anotaciones en las libretas de los clientes donde hacía constar la rentabilidad esperada (la tasa anual a la que se espera que crezca el valor del capital inicial invertido) del fondo de inversión. Sin embargo, como constataron algunos testigos, las víctimas pensaban que lo que tenían en la cuenta no era ese producto financiero, sino una cuenta a plazo fijo donde el banco anotaba los intereses. De esta manera, el dinero de los clientes, en vez de rentar por los intereses, disminuía por la pérdida de los fondos.

Respecto a estas operaciones irregularidades, sin supuestamente el consentimiento de los clientes, el acusado reiteró que siempre “he seguido instrucciones del banco. Lo que me decía el director de la zona era lo que hacía”. Además, negó que les hiciera “creer a las víctimas que eran intereses” y reiteró que “no he contratado ningún servicio sin consentimiento del cliente”.

Uno de los beneficios que obtuvo presuntamente el acusado consistió en que al suscribir fondos de inversión, el ex director supuestamente estaba cumpliendo uno de los objetivos del banco, lo que le permitiría obtener bonus. Sin embargo, el acusado lo negó rotundamente y señaló que este reconocimiento estaba en base a “clientes nuevos, no a los ya existentes” y todos las víctimas “ya estaban en el banco”. Por su parte, entre los testigos se encontraban algunos clientes que reiteraron que se dieron cuenta de la irregularidad cuando acudieron a sacar dinero y comprobaron que no lo tenían. Según la acusación, la entidad financiera tuvo que abonar una cuantía que asciende a los 182.000 euros para solventar los desequilibrios existentes en las cuentas bancarias de los clientes afectados.

Respecto a la imputación por parte de la acusación de un delito de alzamiento de bienes (considera que el acusado dispuso sus bienes a nombre de otras personas cuando fue denunciado por la actividad ilícita a través de la vía penal, para evitar a los acreedores), el ex director aclaró que cuando la sucursal le despidió, la hipoteca que dicha entidad le había concedido pasó de tener “las mejores condiciones a las peores”. Según su versión, al subir la hipoteca, a la que ya no podía hacer frente, buscó otros bancos y tan sólo lo consiguió en uno. Sin embargo, como se encontraba en el paro, para que se la concedieran “tuve que vender la casa a mi hijo, que estaba trabajando”, por lo que decidió vendérsela a sus dos hijos, también imputados por la acusación. El préstamo se lo concedieron el 12 de mayo de 2006 pero el día 15, “a mi hijo le tocó un piso de protección oficial en Burgos”, por lo que, según declaró consultaron esta circunstancia con la entidad, quien le propuso “que la parte de su hijo se la vendiera a la madre”, pero al estar casados con bienes gananciales, tuvieron que hacer separación de bienes.

La Fiscalía mantuvo la petición de dos años de cárcel por el delito de falsedad documental, ya que consideró que no existen indicios de que el acusado haya cometido los otros dos delitos. La acusación mantiene la petición de ocho años y seis meses de cárcel para el ex director y dos años y medio de prisión para los otros tres familiares, así como que abone la cantidad de 182.000 euros. La defensa pide la absolución.