El estudio con microchips refleja el aumento de la mortandad de un 20% en las abejas infectadas con acaricidas

La implantación de microchips en las abejas refleja también que las criadas en cera sana realizan un 30% más de viajes que el resto.

La asociación de apicultores de Salamanca ha obtenido los primeros resultados sobre la prueba que se inició en septiembre del año pasado que consistía en la colocación de microchips en abejas con el fin de medir la esperanza de vida o los viajes de cada una de ellas.

 

Una vez conocidos los primeros resultados, desde Asaja señalan que este sistema ha funcionado “bastante bien porque el ordenador registraba la entrada y salida de cada una de las abejas con el fin de procesar los datos, aunque no están todos procesados”.

 

Los datos se recopilaban semanalmente con el fin de evitar cualquier problema técnico pero hubo una semana en la que no se pudieron conocer porque los microchips de algunas de las abejas se encontraban taponados y al entrar en la colmena no se podían registra al no entra en contacto con el otro microchip.

 

No obstante, lo que sí avanzan desde Asaja es que había dos tipos de colmenas: unas contaminadas con acaricidas y otras que no lo estaban. De estas cifras se desprende que las abejas criadas en cera limpia viven entre un 15% y un 20% más que las criadas en una cera infectada de acaricidas y hacen entre un 20% y un 30% más de vuelos al día y por eso “se puede decir que hay un efecto negativo. Aún faltan por cuantificar algunos datos pero los datos hay que repetirlos para verificar que es científico porque así se prueban las cosas y ver que se repiten con los mismos parámetros”.

 

(Como recordatorio de la inicitiva, se incluye el video del mes de septiembre cuando comenzó la implantación de los michochips).

 

Por su parte, el presidente de este colectivo de apicultores, Castro Fernández, hizo hincapié en la la sanidad en la apicultura, en concreto en la varroa, que es “un mal con el que tenemos que convivir y hay que saber controlarla, algo que poco a poco estamos haciendo, y por eso nos preocupa más el síndrome de despoblamiento porque no sabemos cuál es el motivo real de la desaparición de abejas y en la actualidad se mantiene en un 30% de mortandad”. Así lo ha indicado en el marco de unas jornadas celebradas en Salamanca sobre el sector.

 

En cuanto a la realidad de la apicultura, Castro Fernández señaló que la apicultura ha aumentado el nivel de profesionales “porque hay muchos jóvenes que se dan de alta en la actualidad y no es de los peores”, dijo. Por último, en relación al tema de las ayudas agroambientales, la situación “ se encuentra igual que estaba con los seis meses reglamentarios, aunque sí es cierto que los pagos van un poco atrasados porque debían haberlas pagado antes del 31 de diciembre y no lo han hecho”, apuntó.

 

También se habló de la gestión de los residuos apícolas o la gestión del traslado de colmenas por internet, que evita un mayor papeleo existente hasta ahora y ya se puede realizar a través de la red.

Imagen de algunos pnentes de las jornadas apícolas, acompañados por el presidente provincial de Asaja, Luis Ángel Cabezas (2d) o el presidente de los apicultores, Castro Fernández (2i) (Chema Díez)