El estafador de Alba de Tormes ingresa en prisión tras declarar ante el juez

‘In fraganti’. El acusado, Andrés B. B., fue detenido en el aeropuerto de Barajas mientras esperaba a otra posible víctima de una estafa millonaria
M. S. B.

El estafador de Alba de Tormes, A. B. B., ingresó en prisión en la tarde de ayer tras prestar declaración ante el juez a lo largo de toda la mañana. El acusado fue detenido el viernes en el madrileño aeropuerto de Barajas mientras esperaba a otra posible víctima de una de sus estafas.

A. B. B., de 36 años, llevaba más de un mes desaparecido, aunque si que se habían oído testimonios acerca de su posible paradero a lo largo de todo este tiempo, tanto en algunas zonas de Cádiz como en la capital española, como ha resultado ser.

Varios afectados han hecho patente su satisfacción a este diario con motivo de la detención de la persona que “tanto daño ha inflingido a todos los vecinos del pueblo”. Están contentos con el resultado, ya que el acusado por fin se encuentra en prisión por un delito de estafas.

El hecho, que salió a la luz pública el pasado 2 de septiembre, conmocionó a toda la localidad ducal, así como a los alrededores, ya que gente llegada de diversas partes de la provincia se personó en el taller del acusado para ajustar cuentas con él, pero Andrés ya no vivía en el municipio. Hacía dos semanas que ya no se sabía nada de él en Alba de Tormes, pero poco a poco, todos los afectados, cerca de doscientas personas, fueron uniéndose para crear una plataforma en la que poder apoyarse legalmente contra el hombre que supuestamente les había estafado dinero.

Unas cantidades que llegaron a superar los 30.000 euros en el caso de muchos de los afectados, ya que el ahora en prisión, A. B. B., pedía créditos a nombre de las víctimas, a las que después de varias mensualidades sin pagar las letras, las entidades bancarias les daban la alerta de que debían abonar elevadas sumas de las que ellos no tenían conocimiento alguno.

El ‘modus operandi’ de este estafador partía de que muchos de sus clientes querían comprar un coche a buen precio, por lo que él era capaz de trucar el kilometraje, ponerlo a otro nombre, falsificar nóminas para los préstamos que él cobraba con posterioridad e incluso falsificar las firmas de sus clientes con tal de acabar cobrando altas sumas de dinero, según relataron a este periódico varios afectados.

Unas víctimas que, gracias a la detención y a la posterior entrada en prisión de su estafador, ven la hora de hacer justicia un poco más cerca.