El disgusto con Akinsola hace que su futuro esté en el aire

FINAL DE TEMPORADA. El club, si se logra la permanencia, evaluará en junio una posible cesión a un club de Segunda B para que acabe de adaptarse
D. G.

La expulsión de Kabiru Akinsola el pasado domingo después de apenas seis minutos sobre el terreno de juego y tras dos entradas un tanto absurdas no ha hecho sino confirmar las impresiones que en el club y en el entorno se tienen sobre Akinsola. Después de cerca de un año y medio en Salamanca, su evolución futbolística es escasa, pero lo que más preocupa es su actitud. De hecho, es por ello por lo que ni Oliva, ni Sito, ni D’Alessandro hayan contado con él.

El club está disgustado porque entiende que la expulsión del nigeriano pudo perjudicar mucho al equipo frente al Rayo Vallecano. De hecho, después de lo sucedido D’Alessandro ya dejó caer en rueda de prensa que será complicado que juegue en los cuatro partidos que quedan. Es la gota que ha colmado el vaso y en el club están dispuestos a desprenderse del nigeriano, siempre en calidad de cedido.

Aunque desde la entidad unionista aún no se han dado pasos concretos para la confección de la próxima plantilla, en cuanto el equipo amarre la permanencia, si es que lo consigue, uno de los temas que estará sobre la mesa de Balta será la continuidad del nigeriano. Si el Salamanca está en Segunda, la idea es la de cederlo a un equipo de Segunda División B en el que pueda adaptarse definitivamente al fútbol español y apaciguar su fuerte carácter. El Salamanca mantiene un convenio de colaboración con el Guijuelo y en la villa chacinera no hacen ascos a esta todavía hipotética posibilidad. Mientras, el caso de Edile es más complicado ya que su temporada en el filial no ha sido buena.