El director de Fomento accedió y promocionó en la Diputación cuando la presidía Fernández Mañueco

El alcalde de Salamanca, Alfonso Fernández Mañueco

Su llegada a la Diputación fue por concurso oposición en 1997, aunque para su plaza solo hubo tres días de plazo y solo se presentó él. En 1999, con Fernández Mañueco todavía en la presidencia, fue funcionarizado con otros interinos. Su puesto, por libre designación, obliga a la Diputación a recolocarle en otro desempeño del mismo nivel y sueldo.

El anuncio hecho por el presidente de la Diputación, Javier Iglesias, sobre el cese de dos funcionarios por sospechas de irregularidades en contratos ha devuelto a la palestra al titular de Fomento, Manuel Borrego. Sin embargo, su nombre no es nuevo en el mundillo del funcionariado y los puestos de confianza. Su trayectoria en la Diputación de Salamanca está ligada a la de Alfonso Fernández Mañueco porque fue durante su mandato en La Salina cuando el hombre fuerte de Fomento, ahora en desgracia, escaló posiciones en el escalafón. Fueron dos concursos convocados bajo el mandato del ahora alcalde los que le franquearon la entrada en la institución provincial. Algo que en su día generó polémica en La Salina.

 

En 1995 Fernández Mañueco fue elegido concejal del Ayuntamiento de Salamanca y también diputado provincial; en el equipo de Gobierno de la Diputación ocupó el cargo de vicepresidente y diputado delegado de infraestructuras; en julio de 1996 fue nombrado presidente de la Diputación. Siendo Fernández Mañueco presidente La Salina convocó un concurso oposición para cubrir un puesto de Técnico de Administración General, en calidad de interino. La convocatoria se hizo pública en extrañas circunstancias. Apareció en el Boletín Oficial de la Provincia el 17 de enero de 1997,  viernes, pero con un exiguo plazo para presentarse: tres días hábiles, cuando lo habitual son veinte. Solo se presentó una persona: Manuel Borrego.

 

El examen iba a consistir en exponer oralmente cinco temas extraídos al azar de los 270 previstoss, según reza en el anuncio del BOP. El temario tenía un alto contenido de temas vinculados a seguridad social; en los círculos funcionariales se supo después que el 'ganador' del concurso oposición llevaba tiempo preparando el ingreso del Cuerpo de Técnicos Superiores de la Seguridad Social.

 

El tribunal estaba compuesto por el exdiptuado Manuel Martin, Manuel Maseda (director de  REGTSA), Bernardo Hernandez, Javier Goenaga (hoy director del Área de Economia) y Manuel Ferreira, por aquel entonces, director del Área de Personal y que llegó a ser director general de la Función Pública cuando Fernández Mañueco llegó a la Junta. El examen fue un éxito y tomó posesión el día 1 de abril de 1997. El hecho de que el director de personal, amigo personal de Fernández Mañueco, estuviera en todos los tribunales de selección en aquellos años ya generó cierta controversia sobre posibles tratos de favor, eso sí, nunca probados.

 

Después, en 1999, Manuel Borrego se benefició de un proceso de funcionarización abierto para todos aquellos que estaban interinos. La resolución en la que se nombra a Borrego como funcionario de Grupo A, escala de Administración General, subescala Técnica, es responsabilidad del entonces persidente Diputación, Fernández Mañueco, aunque por delegación firma el diputado Antonio Gómez Bueno.

 

Las vinculaciones de Fernández Mañueco con Manuel Borrego no se detienen en la promoción laboral que experimentó el segundo durante el mandato del ahora alcalde. En junio de 1997 Fernández Mañueco acudió, como buen aficionado a la UD Salamanca, al estadio vitoriano de Mendizorroza para ver la eliminatoria definitiva por el ascenso a Primera. En los medios de comunicación que hicieron la cobertura de aquella histórica jornada resalta una imagen de Fernández Mañueco con Borrego en las gradas animando a los unionistas.

 

 

'A DEDO' POR LIBRE DESIGNACIÓN

 

Como funcionario de Grupo A y como técnico durante los casi 18 años que lleva en la Diputación, Borrego ha asumido durante años cargos de importancia como la dirección del área de Fomento, donde ha sido uno de los hombres clave en la inversión en obras de la Diputación. Su puesto es por libre designación, una de las fórmulas habituales para copar aquellos puestos clave de la administración con personas en sintonía con el equipo de Gobierno en el poder. La Diputación ha recurrido a las libres designaciones para cubrir la práctica totalidad de las jefaturas de área y la actual relación de puestos de trabajo está repleta también de interinidades en muchas plazas vacantes para las que se han dejado de convocar concursos. En total, cerca de 250 puestos están cubiertos por personal puesto 'a dedo'.

 

Esto tiene un coste y unas consecuencias importantes. Las libres designaciones le cuestan unos 780.000 euros al año a las arcas de la Diputación en concepto de complementos específicos para las personas nombradas por esta fórmula. En el caso de Borrego, son 26.656 euros (según la última RPT de la Diputación) que elevan su sueldo por encima de los 72.000 euros/año. El nivel es similar al de un subsecretario de Estado.

 

Al margen del coste anual de este tipo de puestos, también tienen consecuencias futuras. Estos puestos son blindados porque el elegido consolida derechos: cuando se le cesa, hay que buscarle un puesto de similares características y nivel (también en cuanto a retribuciones). Solo en el caso de que viniera de otra administración (cosa que se ha hecho para traer funcionarios de Zamora), tendría que regresar a ella al ser cesado, pero con sus nuevos derechos adquiridos.