El director de El renacido cree que DiCaprio "se merece el Oscar"

"Estamos muy contentos con las nominaciones, el recibimiento de la película ha sido insuperable, realmente sorprendente. Es un abrazo, un poco de cariño de los colegas", afirma Alejandro González Iñárritu cuando habla de su película El renacido (The Revenant), protagonizada por Leonardo DiCarpio, y con 12 nominaciones a los Oscar.

"Estamos muy contentos con las nominaciones, el recibimiento de la película ha sido insuperable, realmente sorprendente. Es un abrazo, un poco de cariño de los colegas", afirma Alejandro González Iñárritu que tras triunfar el pasado año con Birdman, con la que consiguió cuatro Oscar, de nuevo se postula como gran favorito a los premios de la Academia con El renacido (The Revenant). Una cinta que, protagonizada por Leonardo DiCarpio, acumula 12 nominaciones a los Oscar y que llegará los cines españoles el próximo 5 de febrero.

 

Y aunque los premios son importantes y le permiten recibir el cariño de sus compañeros -especialmente de directores que le llena de "satisfacción" porque "son colegas que están en el oficio y saben lo que ello implica"- el mexicano reconoce que no hay mayor cariño para un cineasta que el que proporciona el público.

 

"Lo más importante es el público, principalmente porque uno hace la película intentando comunicarse con la mayor cantidad de gente posible y cuando alcanza a una gran mayoría de personas y en ellas despierta sentimientos y experiencias es lo más gratificante", asegura. 

 

Eso sí, Iñárritu no duda en señalar a DiCaprio como el favorito para alzarse, al fin, con el que sería su primer Oscar por su interpretación del trampero y explorador Hugh Glass. "Me encantaría que Leonardo tuviera el premio este año y creo que se lo merece por este trabajo, sería lo mejor que podría pasar", dice el mexicano que, en todo caso, asume que ahora "está todo en manos de los académicos". "El trabajo ya está hecho, hicimos todo, lo dimos todo y no dejamos nada dentro", subraya. 

 

LA ENTREGA DE DICAPRIO   

 

Un trabajo que para DiCaprio, al igual que para el resto del equipo, supuso una gran exigencia física con un rodaje brutal en exteriores salvajes y con secuencias muy complejas. Un reto no solo a nivel interpretativo, sino también físico, que -asegura Iñárritu- DiCaprio aceptó con entusiasmo. 

 

"Cuando hablamos al inicio del proyecto Leo entendió perfectamente cuáles eran las implicaciones. Cuando uno se embarca en un viaje como este no puede pensar que no existirán este tipo de cuestiones. Desde el principio compartimos muy abiertamente lo que vamos a necesitar, le conté muy específicamente lo que iba a hacer y lo que esto iba a requerir", dice Iñárritu que asegura que el actor "lo tomó como una gran oportunidad".

 

"Creo que esa gran dificultad le excitaba, fue lo que le animó a participar y compartimos ese entusiasmo por el proyecto desde un inicio", revela un Iñárritu que recuerda los muchos retos que tuvieron que vencer día tras día para sacar adelante un rodaje tan complejo y ambicioso. 

 

EXCELENCIA COMO RUTINA    

 

Y es que el de El renacido en las montañas nevadas de Calgary (Canadá) fue un rodaje tan duro como complejo, una hazaña en pos de conseguir estas brutalmente bellas y largas tomas, filmadas todas con luz natural, que Iñárritu se exigió para contar esta historia de supervivencia y venganza.

 

"La logística fue muy complicada: bajas temperaturas, terrenos inaccesibles y escenas muy complejas con muy pocas horas de luz y con una coreografía difícil" todo ello supeditado a los "caprichos" de la naturaleza -"una negociación en la que siempre acabas perdiendo", apunta el director- y con el objetivo de alcanzar la excelencia en cada plano. 

 

"Nosotros mismos nos pusimos unas ambiciones muy grandes, un estándar muy alto y luchar por obtener eso todos los días fue una batalla muy grande y pesada... Pero creo que valió la pena", sentencia Iñárritu.