El debate impulsa la rebaja de impuestos que han pedido los grupos de la oposición

Fotos: De la Peña
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El Ayuntamiento abre la puerta a una "bajada selectiva" pero se ata a su compromiso de mantener congelados los impuestos, aunque el IPC en negativo permitiría bajarlos automáticamente. El IBI, la plusvalía y las tarifas del bus o las instalaciones deportivas, en el punto de mira de una rebaja con efectos generalizados.

La "bajada selectiva" de los impuestos que ha deslizado el alcalde, Alfonso Fernández Mañueco, pone la política fiscal del Ayuntamiento de Salamanca en la senda que le ha demandado la oposición insistentemente desde hace años. Peticiones que siempre han recibido el 'no' por respuesta desde el PP, y con frecuencias críticas exacerbadas a la propuesta de bajar la presión fiscal que los concejales del equipo de Gobierno han calificado muchas veces como irresponsable.

 

El equipo de Gobierno va a pasar toda la legislatura atacado a la promesa de congelar los impuestos, cuando la realidad es que si los actualizara al IPC, cosa que puede hacer, bajarían: el índice de precios al consumo ha terminado los dos últimos años en negativo. Además, se ha negado a eliminar el recargo del 10% en el IBI impuesto por Hacienda en los años de la crisis, y que desde 2015 ya no es obligatorio. En su lugar, el Ayuntamiento ha decidido consolidarlo.

 

Para compensar, se han hecho pequeñas concesiones con la bonificación de diversos impuestos vinculados al emprendimiento y la rebaja a la mitad de la tarjeta de residentes de la ORA, que sigue estando entre las más caras de Castilla y León, pero que pasó de 140 a 70 euros. Y de nuevo este año se plantea una rebaja fiscal de efectos muy reducidos y selectivos, centrada en algunas actividades y sectores, y que PP y Ciudadanos han pactado.

 

Ahora se abre la puerta a reducir la presión fiscal de manera clara y generalizada, aunque habrá que ver con qué horizonte temporal: si la próxima legislatura, como promesa para la reelección, o antes de que acabe en 2018. Para ello, hay que operar sobre los grandes impuestos como el IBI y la plusvalía inmobiliaria y sobre tasas como la de las instalaciones deportivas, los abonos del bus urbano o bonificaciones para vehículos limpios en la tarifa de la ORA o zona azul.

 

Estas propuestas las han puesto sobre la mesa desde hace tiempo el PSOE, que insiste en la rebaja del IBI, el impuesto que pagan todos los ciudadanos; y Ganemos, que también ve fórmulas para que se deje de cargar todo el peso recaudatorio en las familias y en la vivienda habitual. Margen hay si se anula el recargo del 10%.

 

También se ha demandado una mejora de los precios de instalaciones deportivas, especialmente en La Aldehuela, que ha quedado fuera de todo tipo de rebajas para clubes o atletas federados, algo que ha demandado el PSOE. O del bus urbano, con la introducción de nuevos abonos que los socialistas piden para este 2017.

 

Más difícil parece que el equipo de Gobierno acepte la propuesta de Ganemos de recuperar la gestión del agua para bajar el recibo un 28%. Según el portavoz Fernando Rodríguez, esto sería algo catastrófico. Para Ganemos es posible buscar una fórmula porque la gestión directa municipal tiene ventajas que compensarían la pérdida del canon que ahora paga la empres por gestionar, con beneficios, el servicio.

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