El curioso sentido de la compensación del PSOE salmantino

Cabero, Pedro Sánchez y Fernando Pablos, este viernes.

Malestar entre algunos medios de comunicación por el trato de favor a uno en concreto, al que el PSOE dispensó unos minutos con Pedro Sánchez saltándose lo establecido: el secretario general acabó dando unas declaraciones que se negaron a todos los demás.

La insólita decisión del PSOE de privilegiar a un solo medio de comunicación en el trato con el secretario general del partido ha generado estupor. No es que se vaya a parar el mundo por unas palabras de Pedro Sánchez, por más que sea uno de los focos de la denostada política nacional. El manual de precampaña propicia que candidatos de unos y otros colores se apresten a colar sus mensajes, bien calculados, donde sea menester y, a poder ser, en muchos sitios a la vez... incluso en 'campo contrario'. Así que más que en la inexistente exclusiva el agravio está en las formas.

 

En ocasiones la lluvia de mensajes es tal que el candidato/a pone su verbo en barbecho en alguna ocasión contada. O se reserva para los cada vez más frecuentes foros. Fue el caso del viernes en Salamanca, cuando Pedro Sánchez acudió a Salamanca para participar en el encuentro que organizaba un diario. Su agenda incluía una visita posterior al vivero de empresas de la Cámara, una foto con todos los candidatos del PSOE y una visita a los comerciantes del Mercado Central. El programa, apretado, impidió siquiera el clásico 'canutazo', ese momento en el que un corrillo de periodistas rodea al personaje de turno y, sin exclusivas, se quedan con lo que le arranquen. En todo caso, el que quiso recoger palabras de Sánchez pudo acudir libremente al foro... y también pudo seguirle a Zamora y Palencia, donde continuó su camino y donde escogió el mismo modus operandi.

 

Así que el plan no incluía declaraciones de Sánchez ante los medios. Bueno, el plan oficial y al que se ciñeron (casi) todos los medios. En una decisión incomprensible, el PSOE decidió privilegiar a uno en concreto y con un argumento peregrino. Y nada más salir de la visita a los comerciantes del mercado, varios redactores de medios de comunicación de la ciudad asistieron atónitos a la escena en la que un medio concreto acompañaba, grabadora en ristre, al secretario general del PSOE mientras le hacía unas preguntas. Atento a la jugada, Fernando Pablos, secretario provincial y responsable del entuerto.

 

La explicación es bastante sencilla. El medio favorecido había acudido a la visita al vivero, donde no estaba invitado por la Cámara de Comercio, el anfitrión. No obstante, y como en el resto de citas del día, no estaba previsto que hablara Sánchez. La reacción fue protestar... pero ante el PSOE, que no era el anfitrión de la convocatoria. A pesar de ello, los socialistas locales, previa consulta con Ferraz (que debe estar muy al tanto del trato que según qué medios dispensan a los socialistas salmantinos...) deciden compensar al medio favorecido con algo en lo que no se les había perjudicado: unos minutos 'en exclusiva' con Pedro Sánchez... de los que en ningún caso se les había privado porque no estaban previstos para nadie. Se trataba de pedir, según nota oficial, disculpas al medio afectado, como si le correspondiera al PSOE sufrir el trato que la institución anfitriona recibe del supuesto 'perjudicado'.

 

Las declaraciones en cuestión no van a ninguna parte, en el frenético ritmo de actos que lleva Sánchez podrían ser las de cualquier otro día. Ni mucho menos han tenido repercusión nacional que sí tienen otros temas más cercanos y que se tapan sin pudor. Pero varios medios de comunicación han manifestado su malestar con esta decisión del PSOE salmantino que, quién sabe si llevado por la emoción de verse protagonista donde suele ir reducido a columnas y breves, cometió el error de tener miramientos en 'territorio comanche' y compensar con lo que no había arrebatado en aras de una supuesta cortesía que ninguno de los actores se guarda mutuamente. El gesto dice mucho por cuanto es una desconsideración con el resto de medios y demuestra un curioso sentido de la compensación que puede obligar al PSOE a sacar la cara en sitios donde el viento no es tan a favor.