El Cristo de la Luz recibe en el Zarzoso las ofrendas de los fieles

Romería. Los vecinos de Aldeanueva de la Sierra, El Cabaco, Madroñal, Tamames o Puebla de Yeltes disfrutaron ayer por la tarde de la fiesta del Cristo de la Luz en la cercana finca del Zarzoso
MARÍA S. BRAGADO

El olor a incienso, el sonido de la flauta y la amenaza de lluvia acompañaron ayer a la procesión del Cristo de la Luz en la finca del Zarzoso, entre las localidades de El Cabaco y Tamames.

Al menos un centenar de vecinos de El Cabaco y los pueblos colindantes acudieron al acto, en el que además de la santa misa, cantada, y oficiada por el delegado del Obispo de Ciudad Rodrigo, Ángel Olivera y todos los párrocos de la zona, tuvo lugar la ya conocida procesión en la que también tiene su sede la Virgen del monasterio, Nuestra Señora de Porta Coeli.

La celebración, que fue acompañada por el sonido del tambor y la flauta charros, es originaria del Monasterio de Porta Coeli, regentado por las monjas franciscanas de la Tercera Orden.

Desde hace más de setenta años esta cita congrega a todos los pueblos vecinos en un día de fe y diversión, ya que tras los actos religiosos se da paso a una merienda para todos los asistentes que corre a cargo de las monjas propietarias del convento, cuyos dulces caseros son conocidos en toda la zona.

Varias autoridades como el teniente alcalde del municipio de El Cabaco, Antonio Miranda, la alcaldesa del Madroñal, Roseli Ibáñez o el primer edil de Aldeanueva de la Sierra, Vicente Solórzano, también acudieron a la nombrada romería.

Las hermanas franciscanas son, sin duda alguna, quienes más disfrutan de este día de fiesta, ya que se convierten en parte imprescindible de la celebración en la que los vecinos también ofrecen lo que deseen al Cristo guardián del monasterio serrano.

Los actos conmemorativos del Cristo de la Luz dieron el pistoletazo de salida el sábado por la tarde en El Cabaco con una capea popular que contó con un elevado número de asistentes, debido al buen tiempo del fin de semana.

En plena sierra salmantina y en un enclave único, y a pesar de la amenaza de lluvia, que por fortuna no hizo su aparición en el momento de la salida de los pasos, se celebró como cada día 3 de mayo esta romería, en una iglesia del siglo XV declarada como Bien de Interés Cultural, por la belleza de su retablo y la perfección de sus techos.