El conductor del accidente mortal en la curva del Clínico, ante tres años de cárcel

En marzo de 2009. El Ministerio Público señala que el joven conducía bajo la influencia de bebidas alcohólicas, a gran velocidad y con exceso de ocupación
E.G.

El conductor de 21 años de edad, Á.I. C., que en la madrugada del día uno de marzo de 2009 tuvo un accidente en la curva del Clínico, fruto del cual un joven de 19 años falleció, se sienta esta mañana en el banquillo de los acusados de la Sala de lo Penal Uno, acusado de un delito de conducción bajo los efectos del alcohol en concurso con un homicidio imprudente grave, a los que se añaden cuatro delitos por las lesiones causadas a los otros cuatro acompañantes.

En concreto, el Ministerio Público solicita una pena de tres años de cárcel por el delito de homicidio imprudente y cinco años de retirada del permiso de conducir, además del pago de una indemnización que alcanza los 132.926 euros por las lesiones de los acompañantes. Sin embargo, la familia del fallecido, que representa una de las acusaciones particulares, solicita una pena de cinco años de cárcel por el delito de homicidio imprudente y la retirada del permiso de conducir durante diez años.

Los hechos por los cuales Á. I. C. declara hoy se remontan a la madrugada del uno de marzo de 2009. Eran en torno a las 3.45 horas cuando el vehículo Opel Astra, conducido por el acusado y en el que viajaban cinco personas más, al llegar a la altura de la curva del Clínico colisionó contra un bordillo y varios árboles, posteriormente chocó contra un muro de protección lo que provocó que el turismo girase sobre sí mismo e impactó finalmente contra otros dos árboles. Fruto del impacto, cuatro de los ocupantes sufrieron heridas de diversa consideración y otro joven de 19 años de edad, D. M. A., falleció casi en el acto, pese a los intentos de reanimación. Según el escrito de calificaciones, en el momento de los hechos, el imputado conducía “con su capacidad de atención y reflejos sensiblemente disminuida como consecuencia de las bebidas alcohólicas previamente ingeridas”, ya que en las pruebas de alcoholemia arrojó 0,53 miligramos por litro de aire espirado. También añade que en el lugar donde se produjo el accidente el joven circulaba a 120 kilómetros por hora “de manera temeraria” pese a ir en zona urbana y a tener “limitada la velocidad máxima a 80 kilómetros por hora” por su minusvalía.

La Fiscalía también contempla el exceso de ocupación en el vehículo que éste no estaba adaptado a la discapacidad del acusado.