El compromiso voluntario no tiene edad

Teresa y María, voluntarias de Aspace, con 63 y 13 años, respectivamente. Foto: Cyntia Duarte

El encuentro anual de voluntarios de Aspace que se ha celebrado este fin de semana en Salamanca ha reunido a personas con un perfil muy variado, porque "voluntario puede ser cualquiera". Hablamos con dos de ellas, la mayor y 'baby' de los que ha venido a la capital charra.

Teresa y María son dos personas que desarrollan su acción voluntaria en Aspace. Les separan unos kilómetros, de Salamanca a Ávila; y unos cuantos años, una tienen 63 y  la otra, 13. Pero son muchas más las cosas que les unen.

 

Hablar con ellas por separado no hubiera sido necesario porque al escucharlas queda claro que ambas son dos caras de la misma moneda. Son dos personas comprometidas, buenas y capaces de entregar su tiempopor los demás con humildad y sabiendo que, al hacerlo, son ellas las más recompensadas.

 

MARÍA TERESA, 63 años (Villoria, Salamanca)

 

-¿Por qué eres voluntaria de Aspace?

 

-"Tengo un nietecito con seis años que tiene una parálisis cerebral y, un día, cuando lo llevábamos al colegio, de Aspace, se me ocurrió preguntar qué tenía que hacer para ser voluntaria. Eso fue a mediados de enero de este año y aquí estoy. He llenado mi tiempo de la mejor manera, con algo grande e importante".

 

-¿Y te encuentras a gusto?

 

-"Sí, he aprendido muchísimo. Yo siempre he tenido mucha afinidad con los niños y esto me llena de una manera especial. Cuando termine mi primer día creí que no podría continuar, que esto podría conmigo. Sin embargo, ahora, si algo me impide ir al centro… ufffff … Como una vez que me caí y me rompí una pierna, mi primer pensamiento fue ¿cuántas semanas voy a tener que estar sin verlos? Y eso que tenía una boda, pero perdérmela no era tan importante como no poder estar con mis niños".

 

-¿Qué le aporta su labor en la organización?

 

-"Me llena, es algo muy especial, mis niños son mis niños. Desde el primer día me sentí muy arropada y querida. Me reclaman constantemente y me dicen que me quieren".

 

-¿Con cuántas personas trabaja?

 

-"En el grupo hay trece personas con parálisis cerebral, de entre 18 a 69 años. Aunque todos son jóvenes, son todos niños, mis niños. Hacemos manualidades o cuando hace bueno salimos a merendar, ¡qué eso les encanta!"

 

-Y con su nieto

 

-"Sí, pero con él he estado siempre igual, y desde que está en Aspace, desde hace dos años, ha cambiado mucho, es ya una personita. Nos decían que nunca haría nada, fue horrible, pero yo siempre he tenido esperanza sabía que tiraría para delante, ¡es mi león!, Yo siempre se lo he dicho, ya se hace todo él".

 

Raquel (i), gerente regional de Aspace; junto a Teresa (c) y María(d). Foto: Cyntia Duarte

 

MARíA, 13 años (Ávila)

 

-Sólo tienes 13 años, ¿cómo se te ocurrió ser voluntaria de una organización como Aspace?

 

-"Mi madre trabaja en Aspace Ávila y ya hace un par de años que la ayudo cuando prepara obras de teatro con los usuarios o en otras actividades. Así que he convivido mucho con ellos, me gustaba lo que veía, como trabajaban y ahora ayudo en lo que puedo".

 

-¿Cómo te sientes, es lo que esperabas?

 

-"Estoy muy bien, todo lo que hago, los niños me lo devuelven con una sonrisa. Por eso estoy muy a gusto con ellos, porque te quieren y eso se nota".

 

-¿Qué te dicen tus amigos? Porque seguro que ellos tienen otros planes…

 

-"Mis amigos bien, algunos no entienden cómo se me ocurre hacer esto, pero hay otros que lo valoran mucho, que me atreva a hacerlo".

 

-¿Marcará tu futuro, personal y profesional?

 

-"Yo creo que sí, aunque me dedique a otra cosa, siempre, cuando crezca, una parte de mi tiempo la voy a dedicar a esto. Me gustaría ser médico".

 

-¿Qué te parece el encuentro en el que estas participando?

 

-"Muy bien, porque nos lo pasamos bien y además nos conocemos, con los que están en otras provincias".