El complicado ascenso al cielo

Subir hasta el Santuario se convierte cada día en una misión imposible, apta sólo para los más osados
LORENA LAGO
Socavones, grietas, tramos de calzada derruidos, desprendimientos de rocas, inexistencia de cunetas y de medidas de protección y falta de señalizaciones adecuadas. Éstas son sólo algunas de las dificultades con las que tendrán que bregar aquellos turistas que osen embarcarse en la complicada aventura que supone el ascenso a la Peña de Francia, en plena Sierra salmantina.

En apenas 12 kilómetros de recorrido, los que conducen desde el desvío hasta la cumbre, son continuas las dificultades a las que tiene que enfrentarse un conductor que, aunque experimentado, es imposible que exceda la velocidad de 30 kilómetros por hora. Y es que los últimos kilómetros de subida, sobre todo desde el paso de Los Lobos, “son un auténtico calvario por el estado en el que se encuentra la carretera, completamente deteriorada y llena de baches”, indica la procuradora socialista en las Cortes Ana Muñoz de la Peña, una de las principales detractoras de esta carretera.

A la complicada situación que se vive cada día se le unen ahora los desperfectos sufridos en uno de los principales quitamiedos que resguardaban el tramo más estrecho de este trayecto tras los vientos huracanados que trajo la famosa ciclogénesis.
“Es evidente que esta carretera no presenta las condiciones mínimas de seguridad para que los vehículos transiten por ella”, insiste Muñoz de la Peña. “Los autobuses grandes se niegan a subir por su inaccesibilidad, por la inseguridad y el peligro existentes, impidiendo que las excursiones puedan llegar hasta el santuario, si no es a pie. Tal es el riesgo que incluso los romeros que suben anualmente en carros y a caballo están planteándose no hacerlo por el peligro que conlleva”.

Ahora que llega el buen tiempo, las quejas de los turistas que quieren contemplar las vistas desde la Peña van en aumento, con la consecuente negativa publicidad que supone para uno de los principales pulmones de toda la provincia. “El retraso en el arreglo está impidiendo el desarrollo turístico y económico de la zona, ya que muchas personas se niegan a subir e incluso dejan de visitar la comarca por este motivo”, insiste la procuradora.

El arreglo de esta vía lleva años siendo una de las asignaturas pendientes de la Junta de Castilla y León, única Administración hasta la fecha con competencias en la zona. La Consejería de Fomento, sabedora de ello, ya ha confirmado que está dando los primeros pasos para ejecutar las obras de arreglo del firme, ensanchamiento de las zonas más estrechas y ampliación del radio de las curvas. Actualmente, según indican fuentes oficiales de la Administración regional, y tras la declaración de impacto medioambiental, se trabaja en el estudio del proyecto elaborado tras las prospecciones arqueológicas obligatorias realizadas sobre la zona.

Sin embargo, y a pesar de los trabajos que dice la Junta que ya tiene previstos para este tramo, la procuradora socialista insiste en que es difícil entender “la dejadez que existe en los apenas 12 kilómetros que llevan a lo alto del Santuario. Juan José Lucas, siendo presidente de la Junta en 1992, se comprometió al arreglo de esta vía, y sólo se acondicionaron los primeros cinco kilómetros, algo que se hizo en 2004. El Plan Regional de Carreteras para 2002-07 no contemplaba ninguna actuación, y el aprobado recientemente incluye un millón de euros (cantidad insuficiente), pero no habla de fechas, por lo que el arreglo puede ser inmediato o en 2020”.

Sea como fuere, tanto procuradores socialistas como usuarios habituales de esta vía confían en que ésta sea la definitiva, y a finales de este año podamos hablar de una carretera segura que conduce hasta el cielo.