El Comedor de los Pobres es la salvación de más de 500 familias en Salamanca

Joven descargando una caja de alimentos desde un camión al comedor social (Foto: Álvaro Bravo)

Las solicitudes de ayudas por riesgo de exclusión social se disparan en los meses de verano, según los responsables del comedor de Salamanca, que atiende ya a 500 personas mensualmente, de las cuales el 50% son menores de 14 años.

En el primer comedor social en Salamanca, fundado en 1994 por la asociación Misioneros Amigos del Silencio, conocido como el ‘Comedor de los pobres’ en la ciudad, se han disparado las solicitudes de ayudas a personas en riesgo de exclusión social.. “Obtenemos ayudas del Ministerio de Interior, o de instituciones locales como el Ayuntamiento de Salamanca, pero principalmente son donaciones de particulares”, según confirma Rocío Ledesma Luciano, coordinadora  Social del Comedor de los Pobres.

 

Ofrecen el servicio de comedor con alimentos preparados de lunes a viernes e 9:30 a 11:30 a más de 500 personas al mes, de las cuales aproximadamente la mitad son niños menores de 14 años.

 

El perfil de los solicitantes de ayudas es de lo más variado sin obedecer a ningún grupo mayoritario en función a factores étnicos, de edad, género o lugar de procedencia.

 

Hay un número ligeramente superior de personas de nacionalidad española, de mediana edad (35-45), mujeres, quienes se hacen cargo de recoger los alimentos. La brecha aumenta entre personas con salarios mínimos, desempleados y la demanda de prestaciones sociales. La gran mayoría no percibe este crecimiento en España, pues es uno de los países de la UE con una mayor índice de pobreza (personas que viven con menos de la mitad de la renta media anual) con 11’7 millones de personas según el último informe de Cáritas.

 

Según los últimos datos ofrecidos por la Fundación Foessa de Fomento, en Castilla y León existen más de 42.000 hogares y 128.000 personas que atraviesan una situación de pobreza severa. Ver el vaso medio lleno de una situación dramática es como la AROPE (At Risk of Poverty and Exclusión) sitúa a la comunidad de Castilla y León como una de las regiones con menor número de personas fuera del sistema.

 

CÓMO ATIENDE EL COMEDOR DE LOS POBRES A LOS USUARIOS 

 

Los usuarios que acuden al comedor por primer vez, previamente reciben una citación de un trabajador social que valora las ayudas que pueden percibir en función a los salarios, el tiempo de desempleo o el número de integrantes. Una vez al mes tiene lugar el reparto de alimentos duraderos como legumbres, arroz, harina, leche o frescos como verduras, fruta, pescado y carne. También hay en el menú, como hoy hemos podido observar en uno de los turnos, dulces de la pastelería Gil que son entregados por esta y que suelen ir destinados a niños, a la par que se ofrecen alimentos para los más pequeños como leche en polvo. La mayoría de productos vienen de la marca blanca de Mercadona y de estos, un importante volumen son donados por la propia cadena. Un grupo de más de 100 personas se agrupa ordenadamente en una fila esperando su turno mientras los repartidores transportan cajas de gran tamaño al interior del local.

 

 

Espera de familias en el centro ABBA (Foto: Alvaro Bravo)

 

 

"LO MÁS DIFÍCIL ES LA PRIMERA VEZ"

 

Susana Pérez se encuentra esperando su turno con su hija de 15 años, y ha acudido ocasionalmente al comedor social. “Lo más difícil es la primera vez, ahora tal como están las cosas cualquiera puede verse en esta situación". Tras perder el empleo y que su marido se quedara sin él  meses antes se han visto en la necesidad de pedir ayuda a un asistente social.

 

Entre las ‘obligaciones’ que los usuarios contraen al acudir al servicio, explica Susana a Tribuna de Salamanca, está la de servir como voluntarios para ayudar a mantener limpio el local, a ordenar el almacén y a transportar las cajas con alimentos. En el ambiente se respira solidaridad y respeto por la dramática situación social, creciendo las redes de protección en barrios y un nivel local fuera de un servicio público donde cada vez se perciben menos ayudas sociales.

 

En el servicio a los usuarios se incluye la puesta en disposición de un psicólogo social que acompaña y asesora a quienes se encuentran súbitamente en esta situación y a aquellos casos cuyo seguimiento en el ámbito psicológico así lo requiere.

 

Otra mujer de unos cuarenta años de edad que no quiere revelar su nombre explica que recibe unos 400 euros de prestación del RMI (Renta Mínima de Inserción) para el alquiler de una vivienda que son claramente insuficientes para la alimentación de su familia sumando los gastos de luz y electricidad. Su hija de 21 años tiene estudios universitarios en Administración y tuvieron que hacer un esfuerzo importante para pagar sus estudios no encuentra empleo. La joven pide que no le gustaría ver las fotografías publicadas de su madre en un comedor social, porque la situación a la que se han visto abocadas les hace sentir temor a incrementar la situación de exclusión social que ya, de hecho, padecen

 

Cola de decenas de personas frente a la puerta del comedor social (Foto: Álvaro Bravo)