El colegio de Ópticos de Castilla y León aconseja extremar la protección de los ojos en playas y piscinas

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La piscina y la playa son dos de las alternativas de ocio más frecuentes en los meses estivales y, aunque pueda pasarse por alto, los ojos requieren un cuidado especial en ambos entornos para evitar irritaciones e infecciones, especialmente en el caso de los niños y de los usuarios de lentes de contacto.

Al igual que en esta época se protege la piel de las radiaciones ultravioletas (UV) con cremas solares, el Colegio de Ópticos-Optometristas aconseja seguir una serie de pautas para cuidar la salud ocular y atenuar los efectos de ojos rojos después de un día de playa o piscina.

 

El cloro o la sal del agua del mar “pueden producir sequedad, enrojecimiento o irritación” en los ojos, tal y como recuerda el presidente del Colegio, Ignacio J. Ferreira, quien recomienda el uso de lágrimas artificiales o suero fisiológico si aparecen los citados síntomas y siempre que no haya infecciones. Estos dos productos son también los indicados para lavar los ojos si entran en contacto con la arena de la playa, que en ningún caso debe tratar de quitarse frotando, ya que la fricción puede provocar lesiones en párpados y ojos.

 

Y para nadar, la entidad castellano y leonesa aboga por el uso de gafas de natación homologadas, que incluso pueden estar graduadas. Estas protegen los ojos del cloro, la sal y las bacterias presentes en piscinas o playas. Los usuarios de lentes de contacto deben extremar la precaución y, en la medida de lo posible, evitar bañarse con ellas, sustituyéndolas por gafas de natación graduadas, disponibles en establecimientos sanitarios de óptica.

 

En el caso de utilizar las lentes de contacto, el Colegio recomienda las desechables diarias y siempre con gafas de natación, ya que estas últimas evitan la pérdida de las lentillas, que pueden desprenderse con más facilidad dentro del agua o sufrir infecciones bacterianas. Si se opta por el uso de las lentes de contacto habituales, es conveniente aclararlas minuciosamente con solución salina y, en cualquiera de los casos, seguir las pautas de uso específico recomendadas por el óptico-optometrista.

 

Por lo que se refiere a los niños, cuyos ojos tienen una menor protección natural frente a los rayos ultravioletas (UV) del sol, el Colegio insiste en la necesidad de utilizar gafas de sol homologadas infantiles, recomendables también para los adultos que pasen muchas horas al aire libre en verano, practiquen deportes de exterior o tomen el sol con frecuencia.

 

El Colegio de Ópticos-Optometristas de Castilla y León está compuesto por más de 700 colegiados y cuenta con delegaciones en las nueve provincias de la Comunidad. Entre sus principales cometidos destaca el fomento de la salud ocular y el cuidado de la visión a través de la red de profesionales de la región.