El cerramiento del ático del jefe de Fomento seguirá en pie pese a que es ilegal y no tiene licencia

El Ayuntamiento de Salamanca reconoce que el acristalamiento del ático del director de Fomento de la Diputación se hizo sin licencia y va contra la normativa. Confirma todos los argumentos de la denuncia de TRIBUNA, pero no tendrá que derribarlo: ha prescrito al no aplicarle los plazos más amplios de la nueva ley urbana.

Casi un año ha tardado, pero el todavía jefe del área de Fomento de la Diputación de Salamanca, Manuel Borrego, tiene una preocupación menos. El cerramiento de su ático en Pozo Amarillo, una de las muchas propiedades de su abultado patrimonio, ha dejado de estar en peligro y, si alguna vez hubo alguna duda, han quedado despejadas para siempre. Eso sí, a costa de legalizar una práctica muy habitual en Salamanca como la de acristalar la azotea de un ático para convertirla en vivienda; una costumbre, hasta ahora, perseguida por el Ayuntamiento que firma una especie de 'rendición', incapaz de controlar esta irregularidad y que tendrá que aplicar el mismo rasero a todos los casos que se le presenten a partir de ahora.

 

El motivo, la resolución hace solo unas semanas del expediente abierto a raíz de la denuncia de TRIBUNA de Salamanca y en el que se confirman, punto por punto, los argumentos presentados en su información por este medio y que el propio alcalde, amigo personal del afectado, intentó desmontar. Sin embargo, el informe en el que el Ayuntamiento asienta su actuación corrobora que el cerramiento es ilegal porque la normativa no permite acristalar azoteas, porque supera la edificabilidad autorizada y que no consta licencia. Las mismas tesis expuestas por este medio en su información.

 

Hace hoy justo un año, el 4 de diciembre de 2014, TRIBUNA denunciaba la situación de esta vivienda. El jefe de Fomento de la Diputación estaba por entonces en el centro del escándalo por las supuestas adjudicaciones irregulares de obras a varias empresas que se habrían beneficiado de contratos por 12 millones de euros, y pronto se iba a saber también de su importante patrimonio inmobiliario. Un caso que, más de un año después, sigue sin resolverse y mantiene bajo sospecha a la Diputación y apartado (primero de baja, ahora de vacaciones) al jefe de Fomento.

 

Pero aquella jornada la sorpresa estaba en que un alto cargo de Fomento, al que se supone preparación en materia de urbanismo, tuviera en una vivienda de su propiedad un cerramiento ilegal a todas luces; y que la otra mitad de la propiedad, su mujer, estuviera en la misma situación pese a ser cargo del área tributaria del OAGER que se encarga, precisamente, del pago de ordenanzas municipales como la de construcción.

 

 

INFRACCIÓN MUY GRAVE

 

Tras la denuncia de TRIBUNA, el Ayuntamiento de Salamanca puso en marcha un proceso para esclarecer la presunta comisión de una infracción urbanística, evidente a tenor de las fotografías y casi a pie de calle, pese a lo cual nunca se denunció por parte de la policía administrativa. Se procedió a una inspección y a elaborar un informe técnico por parte de urbanismo.

 

En el mismo se confirma que en el ático existe una construcción en aluminio y que cuenta con cubierta; que eso supone un aumento del aprovechamiento autorizado, es decir, que supera los metros edificables; y que como informó este medio en su denuncia, la superficie que ocupa la terraza de ático no puede cerrarse y debe destinarse a azotea, sin que esté permitido ningún elemento de acristalamiento ni estructural.Tampoco consta petición de licencia, aunque al ser una actuación irregular no se suele pedir. Por todo ello, va contra la legalidad urbanística.

 

 

FOTOGRAFÍAS Y PRESCRIPCIÓN

 

Sin embargo, ese mismo informe ya apunta una salida para la situación: que la infracción existe pero puede estar prescrita. El Ayuntamiento recurre entonces a una serie de fotografías aéreas para datar la construcción. Según las imágenes, a las que se da validez, en el año 2000 no se había construido el cerramiento, pero en 2008 ya aparece; y se alude también a una tercera fotografía que permite situar la fecha de construcción en septiembre de 2006.

 

Esta es la fecha que se usa como referencia para datar la obra, algo importante porque a partir de ella se puede determinar si la infracción, que ya está comprobada, ha prescrito o sigue vigente. En un informe jurídico, el Ayuntamiento considera la ilegalidad como una falta muy grave contra la última redacción de la ley urbanística, que data de 2014; ese tipo de infracciones no prescriben hasta pasados los diez años. Pero se le aplican los plazos anteriores a la última versión de la Ley: 4 años para las infracciones muy graves. El motivo, que la infracción se cometió antes de la entrada en vigor de los nuevos plazos, más restrictivos.

 

 

CONSTRUCCIÓN Y PLAZOS

 

Según la normativa, el plazo empieza a contar desde que se conoce la infracción o, si no es posible determinar la fecha, desde que la inspección detecta los hechos. El Ayuntamiento estima que el plazo empieza a contar no desde que se conoce la infracción, el día 4 de diciembre de 2014, ni desde que se hace la inspección, unos días depués; sino que da total validez a las pruebas fotográficas y empieza a contar desde septiembre de 2006La conclusión, el cerramiento del ático de Borrego no tiene licencia, es ilegal e incumple la normativa, pero no se puede sancionar porque han pasado cuatro años desde una fecha aproximada de su construcción, cuando la infracción se ha cometido hace solo unos meses.

 

Al estar prescrito, el Ayuntamiento no puede sancionar al propietario, que se libra de la solución que marca la ley para estos casos: restituir la legalidad urbanística. Eso hubiera supuesto tener que derribar el cerramiento y dejar la terraza diáfana. Algo que, por otro lado, ha obligado a hacer el Ayuntamiento en casos similares. Eso sí, a partir de ahora no podrá tocarlo salvo para evitar que se caiga: en cuanto se compruebe algún tipo de modificación, y si se le denuncia, empezará a contar el plazo para una infracción, ahora sí, con diez años de margen y desde la fecha actual.