El CD Peñaranda da la sorpresa y consigue un empate frente al segundo clasificado

Los peñarandinos se trajeron un punto frente al Villaralbo en un partido donde se adelantaron en el marcador pero en el que finalmente no pudieron traerse los tres puntos

CD VILLARALBO: David, Israel, Samu, jefrey, Vilarchao, Cacho, Eli (Rober, min. 65), Pablo Gallego, Vaquero, Herra (javi Pablo, min. 82) y Carvajal. 

 

CD PEÑARANDA: Raty, Omar, Kike, (Alex Cobo, min. 70), Juanje, Antonio, José Alberto, Héctor, Jota, Jonhy, Albertin, y Dela. 

 

GOLES: 0-1, min. 34: Albertin. 0-2, min. 36: Dela. 1-1, min. 27, Pablo Gallego. 2-2, min. 84: Rober

 

ARBITRO: Amonestó con tarjeta amarilla a Cacho y Roberto del Villaralbo y a José Alberto, Hector y Dela del Peñaranda. Además, expulsó por doble amarailla a Samu y Jefrey del Villaralbo, y a Vaquero por tarjeta roja directa, también del Villaralbo. 

 

INCIDENCIAS: Partido correspondiente a la décimo cuarta jornada de Liga de la Primera División Regional de Fútbol Aficionado.

Partido loco el que se vivió en el estadio José Fernández, donde jugaban el orden, la disciplina y el trabajo del equipo morado, contra la experiencia y la calidad del máximo candidato al ascenso con jugadores de la talla de Vilarchao, Vaquero, o Pablo Gallego. 

 

Sorprendió el equipo morado por su atrevimiento, yendo a buscar arriba al equipo local. Y fruto de ello, no le dejaron tocar y cuando lo intentaban Hector, Albertin y Dela salían como aviones cada vez que robaban el balón. 

 

Así vinieron las primeras acciones de peligro que acabaron con dos goles consecutivos el primero de falta frontal magistralmente lanzada y el segundo en una llegada bien llevada por Héctor. 

 

El equipo local,  tras acción afortunada, consigue volver a meterse en el partido. 
Tras el descanso, el partido se volvió bronco, con continuas interrupciones y muchas patadas. Ahí, y aunque las expulsiones fueron del equipo local, la experiencia hizo que en otra jugada a balón parado y ya muy cerca del final,  consiguieran un punto inmerecido, por lo hecho en el campo. Al final un punto para cada uno en un partido tremendamente loco.