El CD Guijuelo no pudo sostenerse en la tempestad

Ramiro, jugador del CD Guijuelo

Derrota por la mínima de un CD Guijuelo que erró en una acción defensiva y se quedó sin opciones en un partido marcado por el viento y la lluvia reinantes, 1-0.

 

FICHA DEL PARTIDO

 

CELTA DE VIGO B: Villar, Kevin, Samuel, Diego Alende, Jonathan de Amo, Jordan (Brais, min. 84), Franco Fragapane (Rodrigo, min. 89), Adrián Cuevas, Pedro Martín (Guillermo, min. 79), Gus, Luis Rioja.

 

CD GUIJUELO: Kike, Piojo, Aitor Aspas, Ramiro, Jonathan, Chema Antón (Carlos Ramos, min. 66), Raúl Ruiz (Luque, min. 63), Javi Rey, Pino, Ayub (De la Nava, min. 78) y Jonxa.

 

ÁRBITRO: Jerónimo Montes García-Navas (colegio madrileño). Mostró cartulina amarilla al local Samuel, Josema y a los visitantes Pino, Antón y Ajub.

 

GOL: 1-0, min. 58, Cuevas.

 

INCIDENCIAS: Partido correspondiente a la jornada 25 de Liga que se disputa en Barreiro.

El Club Deportivo Guijuelo buscaba en Vigo una tercera victoria consecutiva que acabara de manera definitiva con cualquier duda y le diera confianza para lo que resta de temporada. De inicio como buen resultado solo se daba ganar así que se vio un equipo chacinero con ganas de mandar, ofensivo pero sin arriesgar atrás en la línea de los últimos encuentros.

 

Con balón, vertical hacia la portería de Villar pero cuando lo perdía se replegaba o si se veía ligeramente comprometido atrás, nadie dudaba en optar por el patadón para resguardar la portería.

 

El Celta jugaba a esperar el fallo y a aprovechar la velocidad de sus hombres de arriba, aunque no encontraba opciones ante un Guijuelo bien situado y que se acercó por primera vez con peligro merced a un disparo de Raúl Ruiz tras jugada de Piojo. Un defensa tocó en última instancia y evitó males mayores enviando a córner.

 

La mayor incomodidad para el Guijuelo era el estado del terreno de juego, con mucho agua, y precisamente por culpa de eso llegó la mejor ocasión local, ya en el minuto 20, cuando Kike Royo dudó en una salida, el esférico quedó algo retenido con el agua lo justo para que llegara Rioja. Después de la primera duda Kike se recompuso a la perfección y con un paradón evitó males mayores.

 

El punta era el único que parecía alterar el orden que trataba de imponer un Guijuelo que cuando encontraba a Piojo y a Pino era capaz de acercarse al área desde donde intentó varios disparos desde la frontal que se marcharon siempre fuera o a córner. Precisamente desde el saque de esquina llegaron las únicas aproximaciones visitantes, aunque resueltas sin problemas para Royo.

 

Al límite del descanso llegó la jugada que pudo definir el encuentro puesto que Pino se internó y cayó en el área. El defensa metió la pierna y el punta cayó pero el colegiado interpretó simulación y le mostró amarilla cuando pudo optar por el penalti.

 

El problema para el Guijuelo, también para su rival, es que con el comienzo del segundo tiempo y con el paso de los minutos el campo se fue tornando cada vez más difícil darle continuidad al juego porque no paraba de llover y el juego también quedaba determinado por el aire que soplaba en Barreiro. 

 

El encuentro caminaba hacia la resolución en una jugada aislada, en alguna genialidad o algún error. Poco más se podía esperar y el que se encontró con esa posibilidad fue el equipo local después de una falta en la zona medular. Una acción ensayada con golpeo hacia el segundo palo y en la que los gallegos aprovecharon que la zaga reculó mal, dejó a dos jugadores libres y en área pequeña Cuevas solo tuvo que empujar para poner el 1-0.

 

El gol supuso un mazazo para el Guijuelo que con el 0-0 se veía con opciones y con la necesidad de remontar empezó a tener las ideas menos claras y más problemas para jugar en el campo del Celta B. Además los hombres de arriba, sobre todo Pino empezaban a notar el desgaste y las acciones de más peligro eran para el Celta que rondó el segundo con un disparo al palo. 

 

Carlos Ramos lo intentó a diez del final con un disparo lejano que se fue por poco pero le faltó algo más de 'punch' arriba para poder meter el miedo en el cuerpo a su rival. Una acción que animó al Guijuelo que acabó los últimos minutos empujando y cercando la portería contraria sin conseguir el objetivo.

 

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