El “carácter” del museo Artium emerge en el DA2

Foto: Félix Rivas

Se muestra una selección de obras de la colección del centro de arte de Álava

El centro de arte contemporáneo DA2 de Salamanca acoge en tres de sus principales salas una selección de medio centenar de obras de la colección del museo Artium de Álava, que ofrece al espectador una perspectiva de lo que es el “carácter” del centro vasco.

 

Esta muestra, que es una coproducción del DA2 y del Centro de Arte Tomás y Valiente de Fuenlabrada, ofrece hasta el 4 de mayo un total de 51 obras de 47 artistas, que fueron adquiridas en los últimos quince años.

 

Así lo han indicado el concejal de Cultura del Ayuntamiento de Salamanca, Julio López, el director del Museo Artium de Álava, Daniel Castillejo, y el conservador de la Colección Artium de Álava, Enrique Martínez Goikoetxea, que han sido los encargados de presentar esta exposición que lleva por título ‘Tiempos Abiertos’.

 

Tal y como han explicado Daniel Castillejo y Martínez Goikoetxea, las obras son de diferentes artistas, principalmente vascos, pero también del resto de España y de otros países, con una presencia más destacada de los territorios más próximos a Artium y con una menor participación según se alejan en la distancia.

 

La primera obra que se encontrará el visitante al llegar al DA2 es ‘S/T (Cuius est solum, eius est coelum)’, de Eduardo Hurtado. En ella un conjunto de plumas dibujadas como lo pudiera hacer un naturista, cuelgan del muro “sin enmarcar”.

 

En la Sala 2 se expone una selección de obras sobre la representación emocional del cuerpo. Frente al individualismo, hay un grupo de artistas que reflejan en sus obras conceptos como la empatía o la categoría ética y política de la dignidad.

 

Aquí se encuentra la pintura negra encajada en el muro, rasgada y plegada, de Ángela de la Cruz; la pieza de Javier Pérez, una gran raíz orgánica y traslúcida, en “un intento por conciliar el binomio repulsión y atracción”, al mismo tiempo que habla de lo trágico y de la fragilidad; Fernanda Brunet utiliza mecanismos mentales y sensoriales para activar el instinto y la emoción; lo contrario de lo que busca Pello Irazu en su obra, en la que transmite sensaciones vinculadas a lo siniestro y a la violencia; al igual que el audiovisual de Miguel Ángel Ríos. Junto a estas obras, se exponen también los trabajos de Pierre Gonnord, Txuspo Poyo y Andrés Nagel, han reseñado.

 

RESTO DE OBRAS

 

En la Sala 3 se exponen las fotografías de Ignasi Aballí y Alberto Peral, la “gran pizarra” de Erick Beltrán y trabajos de Jaime Pitarch, Ignacio Uriarte, Rafael Bianchi y Néstor San Miguel, unos autores que actúan igualmente “bajo lógicas en las que el juego, la presencia del azar o la acumulación sistemática de datos irrelevantes actúan como factores activos en la creación de conocimiento”, ha recordado la Fundación Salamanca Ciudad de Cultura y Saberes.

 

En el área adyacente, se encuentra una corbata de Juan Luis Moraza que muestra impreso el texto del estatuto de los trabajadores. Aquí se encuentran también las obras de Pep Agut, Ibon Aranberri y de Jacobo Castellano.

 

En el espacio de acceso a la Sala 4 aparece “un gran móvil”, de Pepo Salazar en el que destaca una cita al artista de la vanguardia rusa Aleksandr Rodchenko “el futuro es nuestro único objetivo”.

 

Además, la pintura de Manu Muniategiandikoetxea mantiene de forma literal la cita a este periodo histórico, como parte del imaginario personal de estos artistas.

 

También, autores como Duchamp o Beuys son “reexaminados” en las obras de Elena del Rivero y Pilar Albarracín respectivamente, mientras que la fotografía de Carmela García, desde un discurso de género, reivindica el espacio público como lugar de encuentro y de deseo a través de la ruptura de los códigos utilizados para su representación en la historia de arte.

 

Por otro lado, Liliana Porter, o Joana Vasconcellos denuncian “ciertos estereotipos femeninos muy arraigados en la cultura”. Con una perspectiva igualmente social, están los trabajos de Asier Mendizabal, las obras del grupo Democracia, Santiago Sierra o Ester Partegás.

 

En una de los espacios inferiores se encuentra un brazo hidráulico realizado por Sergio Prego. A través de técnicas como el ensamblage se presentan las propuestas de Ulrich Vogl, Fran Meana, Jessica Stockholder y Haroon Mirza. Piezas que junto con las instalaciones fotográficas de Gonzalo Lebrija y Mauro Vallejo “interpretan la tradición de la modernidad al tiempo que configuran un importante retorno a la seducción”.

 

A modo de epílogo, el vídeo de Shoja Azari, y las obras de Iñigo Royo y Anri Sala, elaboran mensajes “desde una total falta de artificiosidad que, abiertos al accidente, invitan a reflexionar sobre la posibilidad de volver a una dimensión humana, de compromiso y dignidad como forma de gestión de la incertidumbre contemporánea”.