El campo atraviesa por un invierno demasiado seco

Los profesionales señalan que la ausencia de lluvia no beneficia al campo aunque siempre es más positivo que llueva menos
Ya lo dice el refranero español, y es que “abril y mayo hacen el año”. Y tanto que es así, porque la época primaveral es clave para que los agricultores de la provincia puedan recoger en verano una buena cosecha de cereales. No obstante, y pese a que las precipitaciones son mejor en esa época del año que en invierno, los profesionales de la provincia desean que este bien preciado hubiera hecho acto de presencia en un nivel un poco más alto, “aunque ya sabemos que el campo pide inviernos secos, aunque en esta ocasión es demasiado”, señala el presidente de Asaja y de la Cámara Agraria, Vicente de la Peña.

En la agricultura, la falta de agua viene bien a los cereales “pero convenía que hubiese llovido un poco más para mejorar el crecimiento y desarrollo de una planta que reacciones muy bien a las heladas para enraizar mejor y hacerse más fuerte a la hora de los meses cruciales de la primavera, que es donde las precipitaciones deben hacer acto de presencia” apunta De la Peña.

No obstante, los terrenos más duros y difíciles de la provincia lo van a tener complicad porque incluso no ha nacido la planta en ellos y su desarrollo y por consiguiente la producción, se verá mermada en un alto porcentaje. “La verdad es que hay terrenos donde aún no ha nacido la planta, especialmente con cebadas que se sembraron a finales de noviembre, y que no se han desarrollado”.

Por ello, y pese a que el nivel de agua que han recibido los terrenos salmantinos es insuficiente, un invierno seco beneficia más a los cultivos siempre y cuando se sume una primavera prolífica en lluvias para terminar de completar una mezcla perfecta.

Charcas secas
Por su parte, en lo que se refiere a la ganadería, las charcas son las principales afectadas en la provincia de Salamanca porque la mayoría está en un nivel muy bajo “e incluso están surgiendo problemas de abastecimiento, aunque también hay que decir que si llueve mucho las fincas se llenan de fango y para el ganado no sería beneficioso”. Así, para el sector ganadero, otoñada y lluvias en primavera, en un menor nivel en invierno.