El cadete Koke comienza a ver la luz tras su grave lesión

Se rompió la tibia y el peroné durante un choque de su equipo, el Salmantino, ante el Helmántico.

El día 12 de diciembre se han cumplido dos meses desde la lesión de Manuel López Martínez, más conocido como Koke, jugador del Cadete Regional del CF Salmantino.

 

La lesión tuvo lugar en los campos de Federación en un choque ante el Helmántico. En un balón dividido, un choque con el rival terminó de la peor manera posible para Koke: rotura de tibia y peroné. Ahora, dos meses después, el jugador se muestra animado después de que le hayan retirado la escayola y las agujas y haya comenzado la rehabilitación.

 

A sus 15 años, Koke estudia cuarto de la ESO y es un apasionado del ajedrez, uno de los hobbies que le han ayudado a sobrellevar mejor el periodo de recuperación. Además, el fútbol lo vive desde dos vertientes muy diferentes; como jugador y como árbitro.

 

Sesenta días después de la desafortunada acción, Koke mira con perspectiva lo que ocurrió aquel día: “Lo recuerdo todo” señala y añade con total tranquilidad “cuando caigo al suelo ya sé que algo tengo porque me miro el pie y veo que está para otro lado. Entonces fue rápidamente Dieguito (uno de sus compañeros) a taparme los ojos”.

 

También recuerda como Armando, el técnico del Cadete Regional, nada más producirse la acción pidió al colegiado que parase el encuentro porque se trataba de algo grave. Y no le faltaba razón.

 

Koke reconoce que ha pasado por situaciones difíciles como “el momento en el que me pasó, la semana que estuve en el hospital y cuando volví a las clases” y afirma que “algún día también piensas, ¿por qué me habrá pasado esto a mí?”

 

Pero lejos de resignarse, el lateral derecho ya trabaja duro en la rehabilitación. “Tengo muchísimas ganas de volver” señala con la ilusión marcada en cada palabra, aunque aún no se conoce el plazo de recuperación, puesto que está pendiente de una nueva radiografía que determine como se encuentra la zona afectada.

 

Como en todo, a las malas noticias también se les puede sacar un lado positivo. En este caso, el cariño recibido por Koke es el aspecto más destacable.  “Ha habido muchos momentos que me han llegado. En el equipo se han portado todos muy bien conmigo, desde el primero al último, los entrenadores y la directiva también” y recuerda como sus compañeros le mandaron ánimos a través de unas camisetas y en la celebración de cada gol.

 

Tampoco se olvida de Germán, el otro desafortunado protagonista de la jugada, ni de su padre y el cariño que le han transmitido. “Fue a verme al hospital, me llevó bombones y llama continuamente a mi madre para ver qué tal estoy. Estaba muy preocupado, casi más que nosotros” señala Koke, reconociendo lo que es, sin duda, uno de los principales valores del deporte base: la deportividad.