El burgalés Raúl Berzosa releva a Atilano Rodríguez como obispo

Cambio. Actual Obispo Auxiliar de Oviedo, Berzosa llega a la Diócesis tras la marcha de Atilano Rodríguez a Sigüenza-Guadalajara. Sorpresa. Nadie se esperaba el doble nombramiento episcopal
MONDRIÁN / DAVID RODRÍGUEZ

A las 12.00 del mediodía comenzaban a repicar las campanas de la Catedral, coincidiendo con la hora del anuncio por parte de la Santa Sede. Como se rumoreaba con insistencia, y este diario avanzó el pasado sábado, el que ha sido hasta ayer obispo, Atilano Rodríguez, era nombrado prelado de Sigüenza-Guadalajara.

La gran sorpresa fue el anuncio de la Nunciatura de que Berzosa se haría cargo de la Diócesis Civitatense, ya que es muy poco habitual que se anuncie el sustituto en el mismo momento. Con anterioridad a la llegada de Atilano Rodríguez, la Diócesis estuvo casi un año sin prelado, lo que avivó los rumores sobre una posible desaparición de la Diócesis (se fusionaría con Salamanca). Esta vez la Nunciatura ha decidido evitar cualquier especulación, para gran alegría de la Diócesis.

Tras oficializarse los nombramientos, Atilano Rodríguez compareció ante los medios para hablar de su marcha a Sigüenza-Guadalajara, donde relevará a José Sánchez, natural de Fuenteguinaldo, quien ha llegado a los 75 años, el tope para ser obispo. Rodríguez expresó sus “sentimientos encontrados” ante el nombramiento. Por un lado, “tristeza y pena” por tener que dejar la Diócesis por “las experiencias humanas y espirituales vividas” durante estos años. Llegó a manifestar que tenía “el corazón un poco desgarrado”, y reveló que había notado “tristeza” entre los órganos diocesanos por su marcha, “porque también son amigos”. Por otro lado, manifestó su “alegría”, ya que “desde el día de mi ordenación pastoral estoy al servicio incondicional de su Iglesia allí donde ésta me lo pida”.

El obispo electo de Sigüenza-Guadalajara quiso mostrar su más “sincera gratitud a todos los diocesanos, creyentes o no, por haber hecho muy fácil mi estancia en esta bendita tierra”, en especial a los sacerdotes, a los que agradeció su trabajo. Rodríguez comunicó el nombramiento de Berzosa, y resaltó sus cualidades: “Es un hombre de profunda formación intelectual, conoce bien la realidad de la Iglesia y la sociedad de Castilla y León, y quiere vivir según el corazón de Cristo”. En estos días, ambos han hablado, y Rodríguez revela que Berzosa llega “muy feliz por volver a su tierra, Castilla y León”.

Por su parte, Raúl Berzosa también emitió un mensaje a la Diócesis Civitatense, donde expresa que le es “familiar”, y que desde hace tiempo la ha contemplado con “simpatía y admiración”. De hecho, Berzosa estuvo en Ciudad Rodrigo a finales de 2009, participando en el ciclo de conferencias del Centro Teológico Civitatense. El nuevo prelado anuncia que trabajará con todos los integrantes de la Diócesis “desde la libertad religiosa y la laicidad positiva, a favor del bien común y del desarrollo integral de todos los mirobrigenses”. Espera ser “obispo de todos, con todos y para todos”.