El Barcelona, rey de Copas

El Regal Barcelona se proclamó ayer campeón de la Copa del Rey tras darle un baño al Real Madrid, que no pudo con la defensa azulgrana y sólo aguantó su demoledor ritmo un cuarto.
Efe / Bilbao

Garbajosa puso la primera canasta de la final, a la que respondió Navarro con un triple. Nada de nervios ni tópicos de final, los dos equipos salieron lanzados desde el principio, intensos y viendo aro.

Las alternativas en el marcador se sucedían, con jugadas rápidas y vistosas, como un pase ciego hacia atrás de Ricky culminado con un mate de Vázquez. Acabó el primer cuarto 19-16 para el Barcelona, ligero dominador mientras que el Madrid iba un poco a remolque, con bajos porcentajes –cinco de quince en tiros de campo–.

Nada hacía prever que la casi igualdad del primer cuarto fuera un espejismo y que la final se decantaría en seguida, como así fue, en un segundo cuarto demoledor de los azulgranas.

Al Madrid le costaba Dios y ayuda anotar contra la pegajosa defensa catalana, mientras el Barça iba al aro como una fiera, con una determinación en las penetraciones que convertía en mantequilla la defensa madridista. Una canasta de Lorbek puso por primera vez al Barça diez arriba, 30-20, una ventaja ya significativa y que mostraba la superioridad blaugrana. Messina tuvo que pedir tiempo porque su equipo llevaba cinco puntos en siete minutos.

El Madrid no encontraba los huecos ni para tirar. Al descanso el resultado era 40-25, y la sensación, que el ritmo del Barca iba a cerrar la final mucho antes de lo esperado.

La vuelta del vestuario no cambió el tono: en dos minutos el Barça se puso veinte arriba. El Madrid hizo un triple cambio, apostando por los jóvenes Llull y Velikovic, que por lo menos dieron la cara. Hasta 28 llegó la ventaja del Barça. Al final del tercer cuarto, 64-37; había quien apostaba si el Barca doblaría al Madrid.

Quedaba un cuarto entero; unos triples del valiente Llull por lo menos conseguían que la diferencia no creciera. Los minutos transcurrían sosos y se entró en un intercambio de canastas que no decía nada. Sólo en el último minuto los madrileños maquillaron el resultado, bajando la ventaja de veinte, como quedó al final: 80-61.