El balneario de Retortillo, el campo y el turismo, principales afectados por la mina de uranio

Así lo denuncia la plataforma 'Stop Uranio', quien critica también la falta de transparencia de Berkeley y la Administración a la hora de informar a los vecinos y hace hincapié en las consecuencias medioambientales para las riberas del Huebra y del Yeltes.

Los 150-200 empleos prometidos por la empresa minera Berkeley en su explotación minera de uranio en Retortillo y sus nueve años de vida útil no es la solución para reactivar la economía en esta zona del suroeste salmantino. Así lo defiende la plataforma ciudadana Stop Uranio, que considera que la puesta en marcha de este proyecto afectaría negativamente a las comarcas de Campo Charro, Azaba y Argañán, Vitigudino y Las Arribes a largo plazo.

 

Temen que la salud, tanto de trabajadores como de vecinos de decenas de kilómetros a la redonda, puedan estar en peligro de contaminación radioactiva por el aumento en los niveles de gas radón que, afirman, se produciría como consecuencia de la actividad minera. La rotura potencial de balsas de residuos, infiltración de los acuíferos y el transporte de materiales radioactivos son otros de los riesgos que desde la plataforma no están dispuestos a asumir.

 

 

Mención aparte requiere el impacto medioambiental. A pesar del control exhaustivo y permanente al que obligará la Propuesta de Declaración de Impacto Ambiental de la Consejería de Fomento y Medio Ambiente, Stop Uranio no ve con buenos ojos la apertura de este tipo de explotación. Especialmente, cuando se sitúa cerca de una zona de especial protección para las aves (ZEPA) de las riberas de los ríos Huebra y Yeltes, que cuenta con especies endémicas. Especies que, como afirma José Luis Moreno (en calidad de portavoz de Stop Uranio), se verían afectadas no sólo por la radiación, sino también por las explosiones necesarias para extraer el uranio así como por el trasiego de camiones y automóviles.

 

 

Por otro lado, Stop Uranio afirma que los 65 puestos de trabajo del balneario de Retortillo, cercano a la explotación minera, también estarían en peligro. No son los únicos. Según la plataforma, las familias que dependen de actividades ganaderas (cría de ganado vacuno, reses bravas, granjas de porcino y pastoreo) o agrícolas en la llanura cerealista también verían peligrar su supervencia en la zona. Futuro similar vatician para el turismo. Así las cosas, desde Stop Uranio cifran en miles los empleos que estarían afectados directa o indirectamente por la actividad minera de la empresa australiana.

 

"No estamos en contra del desarrollo, pero no de esta forma", afirma José Luis Moreno, que defiende la generación de empleo a largo plazo y sin los riesgos propios de la apertura de una mina de estas características; "la única en Europa", añade. Además, teniendo en cuenta los requisitos necesarios para trabajar en la explotación minera, "seguramente la empresa aporte sus propios trabajadores cualificados por lo que tememos que el beneficio no se quede en el pueblo", alerta José Luis Moreno. Así pues, desde la plataforma plantean alternativas de desarrollo económico sostenible, como la promoción del turismo etnográfico o el desarrollo de agricultura y ganadería ecológica.

 

 

Por todas estas razones, Stop Uranio amenaza con luchar por todos los medios para conseguir la paralización de un proyecto que ya sólo precisa de la aprobación de la Junta para tener luz verde. Por ahora, las acciones se centran en trasladar cualquier información nueva que sale a la luz a los vecinos porque hasta este momento "todo el proceso se ha llevado de un modo oscuro", asegura José Luis Moreno. Stop Uranio critica la falta de conversaciones "a todas las bandas", después de que tanto Berkeley como la Administración no se hayan sentado a hablar tranquilamente con los vecinos. El portavoz de la plataforma considera que únicamente Equo y Ecologistas en Acción han aportado información relevante al respecto; por eso, Stop Uranio también también se ha puesto en contacto con plataforma similares de Galicia o Extremadura para recabar apoyos. Stop Uranio también ve necesaria la convocatoria de referéndum en los pueblos afectados (en especial, Retortillo y Villavieja de Yeltes); hasta el momento, sólo Boada lo ha llevado a cabo, con el voto en contra de sus vecinos.

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