El Ayuntamiento mantendrá casi intacta la presión fiscal pese a presumir de cuentas saneadas

El portavoz de Ciudadanos, Alejandro González, atiende a una intervención de Fernández Mañueco. Foto: T. Navarro

El equipo de Gobierno da los primeros pasos para aprobar el catálogo de impuestos para 2016: seguirán todos congelados a pesar de los años de subida de impuestos. Los únicos cambios, las rebajas en la tarjeta de residentes de la ORA y los impuestos a emprendedores, impuestos por Ciudadanos.

El Ayuntamiento de Salamanca inicia esta mañana en la comisión de Hacienda la tramitación de las ordenanzas fiscales de 2016, que no son otra cosa que lo que los salmantinos van a pagar en impuestos al consistorio a partir del próximo día 1 de enero. En este órgano el equipo de Gobierno dará cuenta de sus planes, que son los mismos de los últimos años con la excepción de las modificaciones que su pacto de investidura con Ciudadanos le ha obligado a introducir. Y poco más cambios esperan los grupos de la oposición: incluso el grupo 'naranja' dijo en su día que quería una rebaja fiscal más ambiciosa y que no era posible tras 20 años de mala gestión.

 

Se trata de la sustancial rebaja en el precio de la tarjeta de residente de la ORA y en los impuestos relacionados con los nuevos negocios y los emprendedores. Estas eran las dos cuestiones que, en materia de impuestos, le había exigido la formación naranja a Fernández Mañueco para estos primeros meses. De hecho, además de en el documento del pacto, Ciudadanos ha hecho hincapié en esta medida en varias ocasiones porque, de momento, y hasta que se apruebe la nueva ordenanza, es la más cara de toda Castilla y León: 147 euros, que pasarán a ser 73/año.

 

La otra bajada ya anunciada es la de la tasa de apertura de primer negocio y la tasa de instalación de rótulos. Pensando en facilitar la vida a los emprendedores, se rebaja esta tasa al 95% con lo que queda como testimonial.

 

 

BENEFICIO LIMITADO

 

Sin embargo, el efecto de estas bajadas es reducido. La rebaja de la tarjeta de residentes de la ORA afecta a los 1.760 usuarios de esta tarifa, y tiene un efecto limitado: el cálculo se queda en 400.000 euros al año. Los emprendedores dejarán de pagar 30.000 euros/año con la otra rebaja, aunque eso depende del número de negocios que se abran.

 

Fuera de eso, no se esperan grandes novedades, aunque el concejal de Hacienda, Fernando Rodríguez, ha citado a los medios esta mañana para dar detalles de esta cuestión. El pasado día 30 de julio el alcalde Fernández Mañueco desgranó en una rueda de prensa las medidas fiscales se resumen en lo ya conocido: no se tocan los cinco principales impuestos ni las tasas y precios públicos. Esto es algo que ya se había hecho en 2014 y 2015 y una de las principales promesas electorales del grupo popular.

 

 

NEGATIVA A BAJAR EL IBI

 

Quedan congelados de cara a 2016 y durante toda la legislatura todos los impuestos y tasas, como le había exigido Ciudadanos, y el guiño a los contribuyentes se limita a reducir dos tasas después de años de subidas de impuestos y de presión fiscal. La bajada que se anuncia se podría calificar de pírrica porque no supone ni el 0,5% del presupuesto del Ayuntamiento a pesar de que anuncia superávit y su nivel más bajo de endeudamiento de la historia.

 

En su lugar, el equipo de Gobierno se ha negado a dejar de aplicar el 10% de recargo en el IBI que marcó el Estado en 2012. El próximo 2016 es el primer año en el que se puede dejar de aplicar este recargo, pero el Ayuntamiento ha preferido mantenerlo, aunque se ha abierto la espita para poder hacerlo en el futuro: el PSOE se lo exigió para este año y espera poder hacerlo realidad. Esto hubiera supuesto un ahorro de 4,5 millones para los castigados bosillos de los contribuyentes, pero se desestimó porque el equipo de Gobierno lo calificó de irresponsable porque desequilibraría las cuentas municipales. Y eso a pesar de que, después, el Ayuntamiento ha asumido que tendrá que gastar esa misma cantidad para arreglar las piscinas municipales.