El Ayuntamiento hace obras en 800 bordillos y termina de poner 'patas arriba' la ciudad

El equipo de Gobierno anuncia obras de rebaje en 800 bordillos de la capital que se suman a las obras de renovación de aceras en vías principales, en la plaza de Garrido por el parking o el entorno del Hospital.

El gobierno de Fernández Mañueco parece dispuesto a que Salamanca llegue a septiembre con buena parte de sus calles en obras, a pesar de la proximidad de las Ferias y Fiestas y del inicio del curso y el regreso a la normalidad de comercios y empresas tras el verano. Tanto que a las muchas calles en obras para mejorar aceras, introducir canalizaciones o para infraestructuras como el nuevo parking de Garrido o las obras del nuevo Hospital se van a sumar otro buen número en las que se van a rebajar 800 bordillos.

 

Así lo ha anunciado el equipo de Gobierno, que ha comenzado hoy a rebajar 823 bordillos de pasos de peatones en 121 calles, avenidas y plazas en tres nuevos paquetes que se suman a la actuación en los barrios transtormesinos, donde se han rebajado 400 bordillos, y  en numerosas calles de la ciudad donde también se han llevado a cabo actuaciones de este tipo, una verdadera obsesión del actual alcalde, que se precia de que, con este gasto, se habrán rebajado todos los bordillos en pasos de peatones de la ciudad. El último paquete va a costar 752.000 euros.

 

El Ayuntamiento justifica estas actuaciones como una mejora de la accesibilidad al eliminar barreras arquitectónicas, pero mientras duran las obras muchas calles de Salamanca están intransitables. Las más afectadas son aquellas en las que se están arreglando aceras, un proyecto en el que el consistorio se está gastando cerca de dos millones de euros para renovar aceras de la avenida de Portugal, Torres Villarroel, el paseo de San Antonio y María Auxiliadora, y que ya se hicieron en la avenida Juan de Austria, la avenida de Villamayor, Filiberto Villalobos, Alfonso IX y Los Cedros. 

 

En la actualidad, circular en coche sorteando estas obras es todo un problema y la acumulación de obras ha generado las quejas de grupos municipales como Ganemos, que las considera un despilfarro y producto de la falta de planificación, ya que se han levantado calles para estas aceras o para introducir cableado o gas cuando, en unas semanas, está previsto abrir otras para introducir nuevas canalizaciones de agua.